PROBLEMAS CON EL MINIMALISMO

Todo en esta vida tiene sus ventajas y sus desventajas y el minimalismo no iba a ser menos. Cómo he mencionado alguna vez, es bastante difícil definir qué es exactamente el minimalismo porque no tiene una regla y unas cantidades exactas. El minimalismo es lo que cada persona quiere que sea. Y es de aquí, de esta libertad y capacidad de personalización de la que se derivan los problemas porque somos humanos, y si algo se nos da bien a los humanos es compararnos con los otros.

¿Qué problemas podemos tener con el minimalismo?

 

1. TRANSFORMARLO EN UNA COMPETICIÓN

Caer en la misma espiral que el consumismo actual pero a la inversa, en vez de querer tener más cosas que el vecino, querer tener menos. Creerse mejor por tener menos de 100 cosas en vez de tener 200 como tiene Pablito el de Madrid. El minimalismo no es ninguna competición. No vas a ser más feliz por tener menos cosas que la persona que ves a través de YouTube o vas a ser mejor o te van a dar el premio al minimalista del año, no. El minimalismo no consiste en competir, consiste en quitar lo que sobra, lo que molesta, lo que no aporta nada, para tener claridad mental y ver lo que de verdad si importa y disfrutar de ello. Para algunas personas esa claridad, esa paz, estará en tener menos de cien cosas o menos de diez y para otros estará en tener lo que estimen necesario sin pararse a contarlas. El minimalismo no va de números, va de tomar consciencia de nuestras necesidades y de las cosas que de verdad nos importan y nos hacen feliz.

 

Personalmente, no se cuantas cosas tengo ni es un número que me importe en absoluto más que para ser consciente de si tengo demasiado. Sí suelo ir de vez en cuando contando por categorías (tengo 4 libretas, 10 pintauñas, 15 pantalones, etc) para hacerme una idea de lo que tengo de cada cosa, si tengo cosas repetidas o de si en algún momento ese aspecto se me ha ido de las manos y he vuelto a acumular cosas innecesarias. Pero nada más.

 

2. SENTIRSE MAL POR NO SER CAPAZ DE DEJAR ALGO IR.

Este es otro de los problemas que podemos encontrarnos. Sentirnos mal porque no somos capaces de liberarnos de aquellas cosas que llevamos sin usar años, o de aquel amigo que sabemos que no nos hace bien, o de aquel proyecto que solo nos frustra. En mi opinión el minimalismo va por fases y grados. El primer día cuesta mucho dejar ir, el segundo día sigue costando un montón pero algo menos que el anterior y así sucesivamente. El desapego es como un músculo, hay que entrenarlo y cuánto más se entrene, más fuerte será y más nos facilitara el dejar ir. Yo empecé por el minimalismo material porque sabía que aunque iba a ser difícil, era el más sencillo para mí y el que mejor me venía para entrenar el desapego. Me ha llevado dos años llegar a liberarme de todas las cosas materiales que no aportaban nada en mi vida. No sé si es mucho o poco tiempo y tampoco me importa. Seguramente a algunos les llevará unos meses, a otros un año, a otros 10. Cada uno tiene su ritmo y lo importante es ir poco a poco, según nos lo vaya pidiendo el cuerpo. En la última limpieza encontré un montón de cosas que no sabía cómo habían logrado pasar tantas cribas porque ni siquiera recordaba que estaban allí. A veces, algo que nos parece difícil dejar ir al principio, al cabo del tiempo nos parece la decisión más sencilla del mundo y no le dedicamos ni dos segundos. Ahora estoy con el minimalismo mental que es mi punto débil y que me tiene viviendo una auténtica montaña rusa, pero poco a poco voy haciendo progresos y noto lo mucho que me ha facilitado las cosas el minimalismo material para este nuevo reto.

 

3. INTENTAR IMPONER NUESTRA FILOSOFÍA DE VIDA.

Es difícil que tu cabeza haga click y no temblar cuando las personas con las que vives o te relacionas siguen en la rueda del consumismo e incluso te invitan a participar pero es su vida, su filosofía y sus decisiones. No ganamos nada intentando imponer nuestro modo de ver el mundo. Probablemente si intentamos explicar nuestra visión a esas personas se interesen por ella y puede que alguno se anime a dar el paso, pero imponiendo solo vamos a lograr que se alejen de ello. Del mismo modo que tú no quieres que te impongan su modo de vida, no impongas tú el tuyo. Yo vivo con mis padres y mi hermano. Y ninguno de ellos es minimalista. De hecho, alguno tiene un problema grave con la acumulación de cosas. Yo no les impongo nada. La única regla es que lo que entra en mi habitación pasa a pertenecerme y por lo tanto puedo deshacerme de ello si lo considero oportuno (regla que me vi obligada a tomar porque como en mi habitación empezaba a haber mucho espacio, alguno venía a meter las cosas que no le cogían en la suya en la mía). En la cocina he cogido una parte de un armario para mi comida, ya que tampoco comemos lo mismo y necesito saber lo que tengo y que esté ordenado. Y todo así. Cuando me independice, sé que necesitaré una casa minimalista y en caso de que tenga que convivir con otro ser humano, él podrá tener su caos en su “habitación del caos” (aunque esto no va a pasar porque aquí, entre nosotros, el minimalismo es algo que se contagia. A veces en mayor medida, otras en menos, pero cuando las personas de tu alrededor ven lo bien que vives con espacio y sin cosas, les llama la atención y se animan a probar).

 

¿Os sentís identificados con alguno de estos problemas? ¿Habéis experimentado algún otro problema?

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2 pensamientos en “PROBLEMAS CON EL MINIMALISMO

  1. ¡Hola Sandra!

    Creo que el punto dos me representa. Y me estaba empezando a sentir mal por tu culpa jajajaja. Te mereces un castigo jajaja. Pero lo acabas de arreglar con esta entrada. Voy a dejar que pase el tiempo necesario y no me presionaré para ir deshaciéndome de algunas cosas, incluidas algunas amistades.
    Creo que el minimalismo mental es el más difícil de todos. Ni siquiera lo he intentado jaja. Y veo que para ti debe ser 10 veces más difícil jaja. Espero lo logres.

    ¡Saludos!

    1. Hola Ricardo!!
      Cómo dije en otra entrada, esto es como un músculo, es todo cuestión de entrenar. Empieza por las cosas que menos te cueste dejar ir y luego ir quitando las otras va a ser más fácil 😊
      No me odio por ello jajajja
      Ufff si vieras mi mente ahora lo relajada que está, recuerdo mucho tus amenazas cuando la miro ahora jajaja
      Un beso!

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