MINIMALISMO Y LIBROS

Muchas de las personas que me leen son personas que conocí gracias a abrirme un blog de literatura hace un año y medio así que creo que esta entrada puede ser bastante interesante. Además, los libros eran mi talón de Aquiles porque eran los bienes materiales a los que más cariño tenía y con los que más me costaba practicar el desapego por lo que fue una de las prácticas minimalistas que más me hizo reflexionar sobre el motivo por el que acumulaba libros y si tenía sentido tenerlos.

 

Pero vayamos al principio.

 

Leo desde pequeña. No recuerdo el momento exacto en el que empecé a hacerlo pero imagino que cuando empecé a saber leer ya que tengo un montón de libros de cuando era pequeña (mi madre los guardaba como un tesoro). Probablemente fuese la época de mi vida anterior al blog en la que más libros acumulé. Sin embargo, durante mi adolescencia y principios de mi edad adulta, creo que apenas llegué a acumular 25 libros propios (que son bastantes). ¿El motivo? Los libros que adquiría solían ser los que me traía Papa Noel (siempre le pedía que quería el libro más gordo y con la letra más pequeña de la tienda para que me durase algo más de un par de días) y los pocos que yo podía comprar con lo que ahorraba. Es cierto que tampoco tenía la necesidad de comprar libros, únicamente de leerlos, por lo que con los que tenía la biblioteca de mi pueblo, me servía. No me dejaba llevar por modas ni por novedades salvo grandes best-sellers (Crepúsculo) por lo que leía libros muy variados y que a mí me llamasen la atención. Creo que fue la época en la que más desarrollé mi gusto literario. En resumen, era una persona que leía muchísimo pero sin embargo, en su habitación tenía una simple balda con libros, ninguna más. A veces sentía que si alguien entraba a mi habitación y veía los pocos libros que tenía no se creería todo lo que leía (leamos esta última frase otra vez y tengámosla muy en cuenta).

Después llegó mi época de blogger literaria. Yo ya llevaba casi un año aplicando el minimalismo y había cambiado mucho mi relación con el consumo y las cosas pero con el blog el consumismo y el acumular volvió a llegar a mi vida. Empezaron a entrar en mi casa libros todas las semanas. Empecé a tener una lista de libros que quería que empezaba a ser inabarcable. Empecé a llenar las otras dos baldas de mi estantería e incluso a quedarme sin hueco. Empecé a planear poner más estanterías en mis paredes e incluso guardar los libros que ya no leía en cajas debajo de mi cama (menos mal que al final no hice nada de eso). Era minimalista, había donado más del 50% de la ropa que tenía, el 80% de mi calzado, el  90% de mis pintauñas (con lo que los quería) y así un largo etcétera, pero sin embargo, en el tema de los libros, había caído completamente en las garras del consumismo, en el creer que tener más libros acredita que eres mejor lector (¿recordamos el pensamiento de antes?), en el ansiar tener las estanterías enormes que tenían algunos bloggers y booktubers y en la necesidad de tener algún libro nuevo todas las semanas. Casi todos los dias me contactaban autores que me ofrecían su libro. Yo sabía que ese libro lo iba a leer una vez y no lo iba a volver a leer (no porque el libro fuese malo sino porque casi nunca releo novelas) y en vez de pedirlo siempre en formato digital, si me lo ofrecía en papel aceptaba. Más libros para mi estantería.

A la vez, una parte de mi cabeza, la que todavía se resistía un poco, me mostraba el estrés y la falta de paz que me hacía tener tantos libros y mirar mi estantería y verla abarrotada, lo mal que me sentía cuando los miraba y pensaba “qué pena que estén ahí cogiendo polvo cuando no los voy a volver a leer”, la que se preguntaba “¿y cuando me mude, cómo voy a cargar con tanto libro?”

Y afortunadamente, abrí los ojos, vi la trampa que yo misma me había puesto y me paré a reflexionar sobre si quería tener esos libros o no.

Quería tener libros porque me gustaba verlos, me gustaba tocarlos, me gustaba leer en papel, quedaban más bonitos que en digital en las fotos y además era blogger literaria, tenía que tener libros.

Cogí cada uno de los motivos y los fui analizando uno por uno: me gustaba verlos (cierto, pero también me causaba estrés ver la estantería tan abarrotada y ver que no cogían más libros) me gustaba tocarlos (cierto, pero también podía ir a una librería o a una biblioteca a tocar libros sin necesidad de poseerlos), me gustaba leer en papel (cierto, pero no tengo ningún problema en leer en digital y sería lo mejor para libros que sé que solo me voy a leer una vez y que no están en la biblioteca), quedaban más bonitos que en digital en las fotos (cierto, pero era una idiotez supina poseer algo simplemente por sacarle una foto más bonita) y finalmente, era blogger literaria por lo que tenía que tener libros (y aquí estaba la clave. Usar los libros para reafirmar mi valor como lectora. Si tengo 10 libros es que no soy buena lectora, no amo tanto la literatura. Cualquier amante de la literatura sueña con tener su propia biblioteca pero, ¿para qué quería tener yo mi propia biblioteca si podía usar la del sitio en el que viviese? ¿A quién tenía que demostrarle mi valor como lectora y mi amor por los libros? ¿Por qué me importaba la opinión de la gente?). Tenía claro que amaba a la literatura y amaba a los libros, pero si para demostrar mi amor tenía que poseer esos libros, estaba teniendo una relación tóxica con ellos. Mi amor por los libros estaba contaminado por mi amor al hecho de poseer libros por motivos absurdos. Disfrutaba más de la literatura en mi adolescencia, cuando la mayoría de lo que leía venía de la biblioteca. Empezaba a ver la literatura como una carga y algo que ejercía presión sobre mí y que me incitaba a tener más y más y no era bueno.

¿El resultado? Un viaje a una librería de viejo y dos viajes a la biblioteca de mi pueblo hicieron que dejase ir todos los libros que sabía que no iba a volver a leer y me quedase solo con una balda de libros en mi estantería (que es muy probable que vaya a seguir menguando). Ahora no tengo la carga de los libros sobre mí persona, no creo que acrediten mi mayor o menor amor por ellos y si alguien piensa eso es su problema, no el mío. Sé que están en sitios en los que van a tener una segunda vida y otra persona va a poder disfrutarlos como yo hice en su momento y además, en el caso de la biblioteca de mi pueblo incluso eran necesarios porque tenía muchos libros en inglés, que la gente les pedía pero no tenían. Una vez más, ganamos todos. De paso, dejé de seguir a todos los blogs y booktubers con macro hauls que incitaban al consumismo y dejé mi blog (al igual que los libros, empezaba a ejercer presión sobre mí como lectora).

¿Esto significa que el minimalismo está reñido con tener algún tipo de colección? No, para nada. Hay muchos minimalistas que tienen una estantería llena de libros. El minimalismo lo que hace es que reflexiones sobre los auténticos motivos por los que tienes que poseer esos objetos. Si esos motivos para ti son válidos, adelante, quédatelos. Si te pasa como a mí y ves que no solo no son la mejor opción si no que son todo lo saludables que deberían, dejalos ir.

Por cierto, no solo práctico el minimalismo con mis libros físicos, también lo hago con mis libros digitales. Cada vez que leo un libro en mi kindle, lo borro. Ahora mismo solo tengo dos libros en él que cuando lea borraré. El día que se lo conté a un amigo su reacción fue: “¿pero el kindle no tiene mucha memoria?”. Fue gracioso que pensase que lo hacía por su memoria y no por la mía. El kindle tiene memoria para tener miles de libros, pero mi memoria y sobre todo mi paz interior, no la tiene tan grande. No tiene sentido poseer cosas materiales ni digitales que ya no cumplen una función en mi vida o no me hacen alegre. No es una cuestión de espacio físico o digital, es una cuestión de espacio y paz mental. Ver demasiadas cosas acumuladas en un sitio mata mi paz mental .

Por lo tanto, mi relación con los libros ahora es la siguiente:

  • Si hay un libro que quiero leer, analizo el libro y miro si lo puedo leer en físico o prefiero leerlo en digital (hay algunos libros de ensayos o novelas que son densas que prefiero leer en físico).
  • Si lo puedo leer en digital, lo compro, lo leo y lo dejo ir.
  • Si lo quiero leer en físico miro si lo tienen en la biblioteca. Si no lo tienen valoro si de verdad quiero comprarlo en físico. Si no es así, busco otro libro y dentro de un tiempo miro si ya está en la biblioteca. Si decido comprarlo en físico lo hago, lo leo y luego valoro si quiero tenerlo porque lo vaya a volver a leer en un futuro o lo dono.

Es el modo en el que yo siento que estoy teniendo una relación sana con ellos, pero es mi relación. Como dije en la primera entrada, el minimalismo no tiene reglas, cada uno tiene que reflexionar sobre las suyas propias. Esto puede servirte de ayuda o inspiración pero no son mandamientos imperativos.

 

¿Y vosotros, con qué objeto tenéis una relación que puede que no sea del todo sana?

8 pensamientos en “MINIMALISMO Y LIBROS

  1. Yo tengo un pequeño trauma com esto. En los últimos años me he mudado varias veces y tuve que donar como el 60-70% de libros qie tenía a EMAUS porque era inviable moverme con esa cantidad de libros. De muchos no me arrepiento porque eran libros que no me habían gustado o que no pensaba volver a leer. Pero tenía empezada una colección de Agatha Christie súperchula y , no sé pq, llámalo enagenación mental transitoria, los di todos… Es de lo único que me arrepiento, y eso que me costó dejarlos ir, pero llega un punto en el que no tiene sentido acumularlos…

    1. Yo iba a comenzar mi propia colección de Agatha Christie y de Conan Doyle y afortunadamente, la reflexión de esta entrada llego antes de que hubiese comprado muchos. Fue la parte que más tuve que meditar pero al final me “compensa” más sacarlos de la biblioteca que tenerlos yo por lo que dices, te dificultan el hecho de mudarte, tienes que tener sitio para ellos en el nuevo piso, etc, y para mí, en muchos sentidos restringen mi libertad de movimiento. También tengo que decir que la entrada en mi vida del Kindle ayudó mucho con la decisión jajaja al final es todo valorar pros y contras y ver que nos viene mejor en cada momento 😊
      Gracias por comentar 😘

  2. ¡Hola Sandra!

    Ahora entiendo el comentario que me hiciste en twitter. Poco a poco voy aprendiendo más de ti. Claro, yo pensaba en que tenía que desprenderme poco a poco de todo, como si fuera una regla. Estaba viendo todo mal. Así que te salvaste, no dejaré de seguirte por la redes sociales jajajaja. Estoy entendiendo que el minimalismo es una cosa personal, de análisis personal, sobre lo que quieres o debes dejar ir. Yo lo analicé y todavía no te voy a dejar ir, todavía… jajajaja. Perdón por bromear en tu entrada. Estaba pensando en mis libros y de verdad que me costaría mucho dejarlos ir, pero no lo descarto, creo que puede llegar el día en que lo piense y decida dejarlos partir. La vida cambia constantemente y las decisiones de ayer no son las mismas de hoy. Hoy puede no querer deshacerme de ellos, pero puede que en el futuro sí. Me encantan tus puntos de vista y tu forma de pensar tan clara. Estoy aprendiendo mucho de ti y de tu web. Así que he decidido dejar ir a los niños mosca, es que os pobres necesitan gente que los comprenda, yo no tengo paciencia jajaja.

    ¡Saludos!

    1. Te odio mucho Ricardo jajajja
      Usas mis reflexiones y mis entradas contra mí y los niños mosca!
      Toda la razón en lo de las decisiones. Cambiamos y evolucionamos constantemente y nuestras decisiones cambian con nosotros, lo contrario sería estar inmóviles y por lo tanto, muertos en vida. Si, el minimalismo se traduce en dejar ir cosas materiales y es en lo que todo el mundo se fija pero lo bonito y lo interesante es la reflexión, análisis y autoconocimiento que lleva detrás.
      Me alegra leer que aprendes cosas leyéndome 😊 y que no me dejes de seguir 😊
      Un beso!

  3. Pues yo creo que también tengo una relación algo tóxica con los libros, la verdad es que desde pequeña mi sueño siempre ha sido tener un despacho donde tener mis libros y una mesa donde ponerme a escribir, no se mi rincón literario, pero si es cierto que creo que tengo que hacer un repaso a mis libros 📚 y donar los que ya no voy a volver a leer porque en el fondo quiero que en esa librería de mi despacho solo estén los libros que de verdad me gusten.
    Por otra parte quiero seguir con el blog, pero lo voy a hacer completamente a mí rollo si público una vez al mes o al año me da igual. Leer siempre ha sido para mí una manera perfecta de pasar el tiempo y no quiero que se convierta en una obligación 😊 Y si que me gusta escribir y hacer vídeos sobre los libros pero será cuando me apetezca si intentar organizarme 😘
    He decidido dejarme ser el desastre que soy y hacer las cosas desastrosas y cuando me apetece pero sin sentirme culpable. Es lo que estaba haciendo pero con culpa, ahora prefiero hacerlo pero sin culpa ninguna

    1. Hola Cova!
      Pues ya me contarás que tal esa limpieza porque yo empecé como tú, queriendo quedarme solo con los libros queme habías gustado de verdad y se fueron bastantes.
      Y con lo del blog totalmente de acuerdo, no merece la pena agobiarse con él así que tu escribe y publica cuando te apetezca.
      A veces viene muy bien dejarnos ser el desastre que somos jajaja
      Un beso!

  4. ¡Hola Sandra!
    Como siempre, me encantó el post. Justo yo estoy teniendo un dilema con esto. Veo la cantidad de libros que tengo y me da pena que estén juntando polvo porque ni yo ni nadie más los está leyendo ni los leeremos. El tema es que en mi ciudad la única biblioteca que hay es un desastre, y nadie va justamente por eso. Así que la idea que tengo, aunque media loca, es guardarlos en la casa de mis padres hasta que yo sea un poquito más mayor y pueda abrir mi propia biblioteca, con mis libros y otros que podré conseguir. Espero que funcione.
    Un beso grande 😀 ¡Feliz 2018!

    1. Hola Jazmin!
      Afortunadamente donde yo vivo las bibliotecas funcionan muy bien. Espero que puedas cumplir tu sueño y abrir la tuya y poder compartir tus libros.
      ¿Un beso y feliz 2018!

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