POR QUÉ AMAMOS A LOS PERROS, NOS COMEMOS A LOS CERNOS Y NOS VESTIMOS CON LAS VACAS

Cuando vi el título del libro  fue inmediatamente a mi lista de deseos. Ya llevaba muchos meses siendo vegetariana y sin comer ningún tipo de animal pero quería profundizar y reflexionar sobre el especismo que tenemos instaurado y el distinto destino que le damos a los animales dependiendo de la especie que sea: a unos nos los comemos; a otros los utilizamos para usar su piel, cuernos o demás elementos para fabricar prendas y otros objetos; algunos son nuestro entretenimiento; otros son nuestras mascotas, etc.

En general me ha parecido un libro muy interesante y muy completo. No pretende que el lector lea el libro, lo cierre y ya está. La autora además de las distintas reflexiones que nos va planteando va más allá y nos ofrece herramientas para que profundicemos más en la idea del “carnismo” y para que si queremos hacer cambios en nuestra dieta, tengamos herramientas. Además, su autora,  Melanie Joy, es doctora en Psicología Social por lo que nadie mejor que ella para presentarnos este dilema desde el punto de vista psicológico.


ESTRUCTURA

El libro, para mí, está estructurado en tres grandes bloques: el libro propiamente dicho, una parte que contiene una guía para un grupo de lectura y un apartado de recursos. 


EL LIBRO

El libro propiamente dicho está dividido a su vez en 7 capítulos en los que la autora trata distintos temas y reflexiona o argumenta su postura sobre lo que ella ha decidido denominar como carnismo,que no es más que el sistema que nos educa para comernos a determinados animales sin que eso nos parezca extraño o nos produzca rechazo como pasa cuando nos planteamos la idea de consumir otros animales que tenemos interiorizado que cumplen otra función como puede ser el hecho de ser nuestras mascotas, el sistema de consumo y matanza animal que tenemos instaurado y cómo el mismo no es solo negativo para los animales sino también para nosotros y cómo la sociedad ha logrado que consumamos animales cuando muchas veces, si nos paramos a pensar en lo que realmente estamos comiendo, solemos sentir asco.

GUÍA PARA EL GRUPO DE LECTURA

En esta guía la autora nos anima a profundizar más en cada uno de los capítulos y para ello nos plantea una serie de reflexiones y de preguntas que podemos hacernos a nosotros mismos o practicar con un grupo de gente.

Me ha parecido muy interesante porque te ayuda a reflexionar por ti mismo, después de haber leído los argumentos y tesis de la autora. Es el momento de que tú plantees tus propias conclusiones y además, va más allá, es decir, nos plantea preguntas sobre como podemos solucionar un problema o como podemos mejorar el enfoque que le damos a la lucha por los derechos de los animales para que llegue a más gente, etc.

RECURSOS

Finalmente tenemos una de las partes más prácticas y útiles que podía incluir el libro. La autora no te deja navegando solo y perdido después de haberte hecho reflexionar sobre tu consumo de animales sino que te ofrece una guía de recursos por si quieres dar el paso y dejar de comer animales o reducir su consumo. En esta parte del libro nos encontramos con recursos para modificar nuestra alimentación, sustitutos vegetarianos para productos animales, consejos a la hora de realizar la compra y comer fuera, organizaciones que promueven el vegetarianismo y el bienestar animal, etc. Me ha parecido muy útil.


EL CARNISMO

El libro empieza del mejor modo que podía empezar, trasladando el foco a nosotros y metiéndonos en situación. La autora nos sitúa en una cena en casa de una amiga, con muy buen ambiente, probando una comida deliciosa. La comida nos gusta tanto que le preguntamos si puede darnos la receta y ella nos contesta que por supuesto. El primer ingrediente que menciona es un kilo de carne de Golden retrevier y justo al pronunciarlo, se nos cierra el estómago. Hemos estado comiendo carne de perro y la sensación que nos embarga es de asco y de duda sobre si seguir comiendo con normalidad o pasar a comer las verduras pero no la carne o abandonar por completo el plato porque se nos hace insoportable la ida de seguir comiendo perro o cualquier alimento que haya estado en contacto con él.

Esto es lo que pasaría en el caso de la mayoría de occidentales. A los pocos minutos nuestra amiga nos confiesa que es mentira, que es carne de ternera, pero es probable que aunque ya no sintamos ese asco sino nuevamente el placer inicial, la sensación de incomodidad experimentada nos siga acompañando y lo haga también en el futuro cuando comamos otro plato semejante. La autora señala que esta reacción, el hecho de estar comiendo carne de animal disfrutándola y sentir asco y malestar al ser informados de que pertenece a un animal que no solemos comer, se basa en la percepción. Seguimos comiendo carne, no hay ninguna diferencia en ella, lo que ha cambiado es nuestra percepción. Ya no vemos a un animal que es comida, vemos a un animal que podría ser nuestra mascota y la lejanía y la falta de sensibilidad con la que se nos ha educado hacia determinados animales para que podamos comerlos sin problema, ya no funciona porque no es ninguno de esos animales.

La autora analiza el hecho de que a nosotros nos repugne comer carne de perro cuando en países como en China es algo normal y sin embargo disfrutemos cuando la carne es de pollo. O el hecho de que muchas personas sean incapaces de comer la carne en la forma en la que les recuerda al animal original y prefieran comerla troceada. Todo se basa en el modo en el que el sistema nos ha educado para que veamos a algunos animales como comida y a otros como compañeros. 

La autora señala que estamos alimentando a un sistema que solo en Estados Unidos, mata a diez mil millones de animales al año (yo me quedé completamente helada al leer la cifra), sin contar a los peces y otras criaturas marinas. Son 19.011 por minuto, 317 por segundo, y los ingresos anuales rozan los 125.000 millones de dólares. Todo esto sin plantearnos el motivo del mismo, solo porque lo consideramos la conducta extendida y por lo tanto, la de sentido común. Joy señala que esto se debe entre otras cosas a la carencia de un nombre y por eso ella lo bautiza como carnismo. No puedes hablar de ello ni criticarlo o cuestionarlo si no tiene un nombre.  Entendemos el vegetarianismo como una opción pero no vemos del mismo modo el carnismo, no lo vemos como algo que elegimos, lo vemos como lo normal. De hecho es muy típico escuchar a la gente decir “mira a x que egoísta, vale que él/ella quiera ser vegetariano pero no por eso tiene que imponérselo a sus hijos”. Sólo escuchamos que se les está imponiendo una determinada alimentación a los niños cuando es una alimentación que no se basa en la carne, pero si les damos de comer carne no lo vemos cómo si les estuviésemos imponiendo comer animales, lo vemos cómo lo normal.

Tambien explica cómo se nos ha educado para que veamos a animales como los cerdos de un modo distinto al que son y nos resulte más fácil comernoslos. Nos los han vendido como animales sucios y vagos cuando fuera de las granjas no son así. 

También habla del sistema de invisibilizar. El hecho de vendernos la idea de la carne como comida de modo que nuestra mente no vea al animal al que pertenece mientras la comemos. Solemos comer costillas, filetes, chuletas o pechugas, pero pocas veces añadimos el correspondiente apellido como “pollo”, “ternera” o “cerdo”.

También nos han vendido que es esencial para nuestra salud, cuando a día de hoy se ha demostrado que una dieta sin carne no solo es totalmente saludable sino que es completamente posible. Antes comíamos carne por necesidad pero en nuestra sociedad actual no es necesario. Esto es debida a que pensamos e interiorizamos que el modelo de vida que sigue la mayoría de la gente es aquel que concuerda con nuestros valores y no nos paramos a reflexionar si eso de verdad es cierto. Si nos diesen a elegir entre comer carne o no con plena información y sabiendo todo lo que se esconde detrás de ambas decisiones, seguramente sería mayoritaria la población que elegiría no comerla. 


EL CAPÍTULO MÁS DURO

Sin ningún lugar a dudas, el capítulo más duro es el capítulo 3. En el la autora nos muestra entrevistas a periodistas o trabajadores o ex trabajadores de mataderos y nos describe el modo en el que viven y son asesinados la mayoría de los animales (cerdos, pollos, terneras) para que nosotros podamos comerlos. 

Este capítulo se resumiría en palabras como: tortura, estrés y enfermedad. Y no solo de los animales, sino también de los trabajadores. Tenemos a personas matando a animales a un ritmo vertiginoso para satisfacer la demanda actual que no deja de aumentar y eso es enfermizo. 

Es un capítulo muy duro que una vez leído, aunque no seas vegetariano ni te lo hayas planteado, se te quitan las ganas de volver a comer carne y no ya por los derechos o el bienestar animal sino por salud. Te estás comiendo animales enfermos y eso solo puede enfermarte. 

Nos venden la idea de animales felices, correteando por las granjas pero ¿dónde están esos animales? Estamos hablando de que solo EEUU matá al año 10 mil millones de animales, casi el doble de la población animal pero apenas vemos animales. Como mucho vemos unos pocos en algún pueblo, o alguna granja pequeña, pero ¿dónde están todos esos animales? ¿Si están pastando libremente y no en jaulas en las que apenas se pueden mover, enfermos y llenos de heridas, medicados hasta arriba, por qué no los vemos?

Paul McCartney dijo que “Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos seríamos vegetarianos” y este capítulo es el reflejo de esa frase.

Sin duda es el capítulo más duro porque se describe con todo lujo de detalles todo tipo de torturas, pero para las personas muy sensibles o aprensivas, es el único. Es resto del libro es reflexivo y argumentativo y aunque no te vayas a leer este capítulo, merece la pena leer el resto.


RESUMEN

En resumen, un libro muy recomendable, con una cantidad ingente de reflexiones que no se pueden reflejar en una entrada como esta aunque sí una pequeña muestra. Me parece un libro que debemos leer todos para luego poder elegir libremente con la información en la mano. El carnismo es una opción, al igual que el vegetarianismo, por lo que cuánto más informado estés, más positivo será para ti y más elecciones conforme a tus verdaderos valores llevarás a cabo. 

Os dejo un trailer del libro en el que sale representada la primera escena que he mencionado y la autora menciona alguna de sus reflexiones.

Si os interesa el libro lo tenéis disponible tanto en formato ebook y físico

El  unico punto negativo del libro es que analiza la situación de EEUU y la página de recursos nos lleva a webs y organizaciones en inglés. Si no tenéis problema con el idioma podéis acceder a toda la información que recomienda. Si no es el caso pero el libro os motiva a hacer un cambio en vuestra vida y teneis muchas dudas os recomiendo el de “Vegetarianos con ciencia” escrito por Lucía Martínez que es nutricionista para resolver todas las dudas y ver lo sencillo que es no comer más carne. (ebook) y (físico)

¿Conocíais ya el libro?

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