¿QUÉ HACER CON LA ROPA QUE NO QUEREMOS?

No sé si llego tarde, pronto o justo a tiempo con esta entrada pero en Asturias estamos empezar a notar el calor estos días (por favor, no te vayas) y se acerca cada vez más el famoso y a veces temido cambio de armario de invierno a verano. Cuando hacemos este cambio de armario tenemos dos problemas: las prendas de invierno que no hemos usado ni usa sola vez porque no nos gustan o no nos quedan bien y las prendas de verano que tenemos de años anteriores y que les ocurre lo mismo. Si nos ponemos en serio y dejamos los “por si acaso” en el baúl de los recuerdos, podemos acabar con un montón bastante grande de ropa que ya no nos es útil y que muchas veces no sabemos que hacer con él o cual es su mejor destino.

En esta entrada voy a contar un poco el destino que yo le doy a mi ropa cuando deja de serme útil y sobre todo, el destino que tuvo toda la ropa que se fue cuando decidí hacerme un armario minimalista y toda mi ropa pasó de ocupar un armario grande entero más un montón de cajas guardadas debajo de la cama a ocupar casi la mitad de ese armario.

Tenemos cuatro posibles destinos para las prendas que no nos vamos a quedar (o al menos a mí se me ocurren estos cuatro) y nuestra elección dependerá del tiempo que queramos invertir en el proceso de deshacernos de ellas, de nuestra conciencia ecológica, etc.

Voy a empezar por una recomendación de lo que bajo mi punto de vista no debemos hacer nunca con independencia del estado de la prenda: tirarla.

No debemos tirar las prendas por varios motivos. El primero de ellos es por una responsabilidad con el planeta. Es nuestro residuo, no es un residuo que haya producido voluntariamente el planeta por lo que no tiene la obligación de cargar sobre él sobre su superficie durante años y años. En segundo lugar es una cuestión de responsabilidad con nuestros objetos. Si todo lo que sobra en nuestra vida lo tiramos tan tranquilamente, no aprenderemos a hacernos responsables de los mismos y a dejar de consumir por consumir. Créeme que cuando te pasas meses y meses buscando el destino más adecuado para los objetos de los que quieres desprenderte, la próxima vez que quieras comprar algo te lo piensas muy bien y dedicas varios minutos a meditar sobre cual sería su destino adecuado cuando tú ya no lo quieras, el tiempo que te va a llevar librarte de él y si te merece la pena. Yo he dejado de comprar muchas cosas cuando me he parado a pensar en el modo en el que después me podía deshacer de ellas siendo coherente con mis valores ecológicos.

Ahora sí, la dificultad para deshacernos de ellos no tiene que ser una excusa para no hacerlo. Tiene que ser una oportunidad para tomar conciencia de nuestro consumo. Además, en el tema de la ropa, tenemos alternativas muy sencillas y al alcance de cualquiera para darles un destino responsable:

1. Regálalas. Lo primero que puedes hacer con tu ropa es regalarla. A un familiar, a una amiga, a un conocido, a quien quieras. A la gente suele gustarle recibir ropa por lo que es bastante posible que nadie te ponga peros. Eso sí, sé responsable y no regales prendas en mal estado o prendas que consideres que no le van a servir o gustar a la otra persona, no se trata de “pasarle el muerto” a otro, se trata de darle la oportunidad a esa prenda de tener una segunda vida y de que la persona regalada pueda usar una prenda que no tenía y que puede cubrir alguna necesidad. Yo he recibido ropa de familiares y amigas y siempre lo agradecía porque me ahorraba tener que perder tiempo en tiendas y dinero.

2. Dónalas. Puedes no regalar nada porque consideres que todas las personas de tu alrededor ya tienen suficiente ropa y te parece más útil donarla para que puedan usarlas personas que tienen necesidad de ella o puedes donar aquellas prendas que no has podido regalar. Yo personalmente doné toda mi ropa a Cáritas después de informarme bien del destino que le daban. Toda la ropa va a las tiendas que tienen y allí, la gente sin recursos puede ir con un cupón que les da Cáritas a solicitar la ropa que necesitan. Por otro lado, las prendas están a muy poco precio en las tiendas por lo que gente con pocos recursos pero que no tenga el cupón puede adquirirlas a un precio reducido, y además, tú también puedes comprarlas si estás interesada en renovar todo o parte de tu armario con ropa de segunda mano (cuando yo fui a echar un vistazo no compré nada porque no había lo que yo quería pero había un montón de ropa de vestir, cosa que me sorprendió). Al comprar en estas tiendas las estás apoyando y la gente que tienen trabajando en ellas suele ser gente que está en riesgo de exclusión social por lo que el beneficio es doble: las prendas van a la gente que las necesita y mediante la compra de las mismas se apoya a los trabajadores. Al menos esto es lo que dice la web de Cáritas y por eso doné toda mi ropa allí. Es muy sencillo porque en las grandes ciudades suelen tener varios contenedores (en su web podéis encontrar el más cercano al sitio en el que viváis). Aún así, si sabes de otra ONG que done ropa o haya alguna iniciativa en tu pueblo o ciudad al que puedas donarla, hazlo. Dónala al lugar que creas más conveniente, lo importante es donarla.

3. También podemos sacarle un rendimiento económico a las prendas que no vamos a usar a través de aplicaciones o webs de venta de ropa de segunda mano. Es una forma de sacarnos un dinero extra para renovar nuestro armario o comprar aquello que necesitemos. Yo personalmente no vendí ninguna de mis prendas salvo unos playeros porque requiere mucho tiempo y paciencia y no me compensaba. Prefería donarlas y que sirviesen a gente sin recursos, pero si tienes un espacio en el que guardarlas, están en buen estado e incluso te gusta la idea de venderlas, adelante. Puedes usar páginas como: Wallapop, Ebay, Chicfy, etc. No tengo experiencia con ninguna de estas tiendas salvo en Wallapop donde vendí los playeros y compré dos prendas (un jersey y una blusa). Mi experiencia fue buena, de hecho, por lo que saqué con los playeros pude comprarme el jersey y la blusa.

4. En caso de prendas que estén desgastadas, rotas, con manchas o en muy mal estado y que no puedan destinarse a ninguno de los 3 puntos anteriores, reciclalas. Está la opción de llevarlas a HyM donde te dan 5 euros por cada bolsa de ropa que les llevas (no sé muy bien cómo funciona porque no lo he hecho, solo sé que existe. Tampoco sé si más tiendas lo hacen) o busca contenedores de reciclaje como los de Humana u otros que existan. En Humana también se puede donar la ropa pero leí cosas sobre ellos que no me daban muy buena espina sobre que no eran todo lo poco lucrativos que predicaban ser así que solo eché la ropa que era para reciclar porque como dicen en su web, presuntamente la ropa que está en mal estado la reciclan. Y mejor eso a tirarla a la basura y que acabe en un vertedero. Si se lucran con el reciclaje no me importa porque lo que me importa es que las prendas se reciclen. Lo que no quería era que se lucraran con ropa destinada a la donación.

Estos pasos no están colocados en orden de prioridad, cada uno debe de valorar el destino que quiere darle a sus prendas pero por favor, no las tiréis. Hay demasiadas opciones y muy simples para ellas que no sean tirarlas y que estén años y años descomponiéndose en el planeta.

¿Conocéis más alternativas?

2 pensamientos en “¿QUÉ HACER CON LA ROPA QUE NO QUEREMOS?

  1. Me encanta tu fOrma de pensar. A mi no me gusta tirar la ropa, pero el planteamiento que haces de que al buscar QuÉ hacer con la ropa que no queremos, Tomamos conciencia del consumo y asi nos pensaremos mejor antes de comprar, me ha encantado, lo aplicarÉ a mi vida. Una idea que puedo aportar, aparte de las que das, hay cositas que guardo de ropa que ya no uso, porque quizas no me gusta la prenda pero si la tela, y busco en youtube como costumizar esa prenda, asi le doy una segunda oportunidad, y encima es algo unico 😉
    Gracias por escribir tus ideas y tu forma de pensar, ayuda a abrir la mente!

    1. Hola Arabella!
      Sí, es una forma de frenar nuestro consumo porque no es lo mismo coger algo que ya no queremos y tirarlo que buscar qué segunda vida darle, ahí es cuando te haces responsable de tus cosas y luego, al ir a comprar reflexionas más sobre si lo que quieres comprar lo necesitas de verdad.
      La idea que aportas a lo de la ropa me parece fantástica, hay que ser un poco manitas peor con la práctica todo se consigue así que me la apunto sin duda =)
      Muchas gracias por el comentario

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