REDUCIR EL CONSUMO: UN AÑO SIN COMPRAR

Uno de los grandes desafíos a los que nos enfrentamos a la hora de replantearnos nuestro modo de vivir y adaptarlo de un modo que sea sostenible y respetuoso con el planeta es el sistema de consumismo exacerbado en el que vivimos y el hecho de que tenemos que reducirlo. Basta ver las tiendas abarrotadas, la cantidad de ofertas y “chollos” con los que nos bombardean día sí, y día también, las rebajas, la navidad, el black friday, etc. Nos han vendido la idea de que necesitamos comprar para ser felices y nos la han vendido tan bien que nos la hemos creído sin plantearnos nada más.

EL PROBLEMA

Mi modo de consumir ha cambiado radicalmente en estos últimos dos años. Primero porque he reducido drásticamente mi consumo y segundo, porque llevo estos dos años tratando de leer, informarme e investigar para reeducarme hacia un consumo más consciente. Consciente con el origen de los productos, con el efecto negativo que estos tienen en nuestro planeta, sobre la verdadera necesidad o no de los mismos, con sus posibles alternativas, con la posibilidad de rehusar o reciclar otros que cumplan esa función y unos cuantos factores más a tener en cuenta.

Reducir nuestro consumo me parece el primer paso a dar si queremos comprar de modo responsable porque por lo general nuestro nivel de compras es muy elevado y eso nos dificulta disponer del tiempo, energía y dinero para analizar y replantearnos las cosas. No es lo mismo comprar diez cosas a la semana y tener que investigar sobre las diez que comprar solo una.

Si empezamos a analizar nuestro consumo veremos que compramos prácticamente todos los días y muchas de nuestras compras no son cosas esenciales.

Por eso mi primer paso fue reducir las cosas que compraba. Si algo no lo compro y puedo seguir viviendo sin ello me estoy demostrando a mí misma que realmente no lo necesito y ya no tengo que hacerle un examen exhaustivo al objeto en cuestión para saber si cumple con mis valores medioambientales, mi ética y mi filosofía de vida. Además, al reducir las cosas que compro tengo más tiempo y más energías para reflexionar sobre aquellas que si compro y mi consumo, gracias a eso, se ha ido volviendo más responsable.

DAR UN PASO MÁS

Pero siempre se puede mejorar y por eso ahora quiero dar otro paso. Sé que puedo ayudar aún más para mejorar el estado del planeta y su salud. Además, el tiempo que no invierto comprando podré aprovecharlo para reflexionar sobre mis hábitos de consumo y sobre lo que de verdad me hace feliz. Por este motivo y siguiendo el ejemplo de personas que ya lo han hecho he querido plantearme el reto de un año sin comprar cosas.

Tengo que admitir que ya llevo un mes en este camino. Ya llevo un mes en el que no he comprado ningún objeto esencial o que he sacado de este reto (explicaré más adelante que cosas han sido las excluidas). Por otro lado, en todo este año puedo decir que apenas he comprado ropa (un vestido, unos playeros, unas botas, un jersey y una blusa) y esto me ha servido para darme cuenta de que tengo todo lo que necesito y que me hace más feliz usar lo que ya tengo y combinarlo de distintas formas que comprar ropa nueva (sinceramente, este año siempre he tenido la sensación de felicidad con el modo en el que me vestía y las nuevas combinaciones que hacía con la ropa y todas las prendas que tenía olvidadas sin uso en el armario y que ahora apenas puedo quitarme).

El ejemplo de la ropa me ha servido para darme cuenta de que me hace más feliz tener un par de botas que realmente adoro y ponerlas todo el día que tener una colección de diez pares distintos (adoro mis botas granates y no existen botas en el mundo que puedan remplazarlas y hacer que las deje algún día en el armario, de verdad. Hace años no me habría creído esto pero es totalmente real).

¿QUÉ BENEFICIOS ESPERO OBTENER?

Creo que voy a sacar muchos beneficios de este reto: el dinero que voy a ahorrar y voy a poder invertir en viajar, experiencias, formación y esta web que es lo que ha día de hoy tiene valor en mi vida; el tiempo que antes gastaba en tiendas o webs y que ahora voy a poder invertir en lo anterior; las energías que no tendré que gastar, la paciencia, el estrés que muchas veces supone entrar en una tienda, etc. Pero detrás de todos estos beneficios hay uno menos egoísta y es el planeta. Si queremos que nuestro planeta sobreviva a todos los daños que le hemos causado debemos de empezar a reducir nuestro consumo ya. No hay más prorrogas, tiene que ser ya.

Lógicamente yo no puedo hacer que el resto de personas dejen de consumir o reduzcan su consumo porque cada uno es libre de decidir sobre sus actos pero si puedo hacer todo lo que esté en mi mano para reducir ese consumo global y el mío en particular. Mi consumo particular se reduce de un modo muy sencillo: no consumiendo. Y el global: reduciendo mi trocito de consumo que ya no sumará y tratando de inspirar a otras personas a que se replanteen sus hábitos en este sentido.

¿EN QUÉ VA A CONSISTIR EL RETO?

Cosas que podré comprar:

Bienes de primera necesidad: comida, bebida y productos de higiene. Es decir, cosas básicas en el sentido literal de la palabra “básica”.

Servicios y productos digitales: lógicamente si todos dejamos de consumir el mundo se va a pique, pero se puede seguir consumiendo de otro modo que no afecte al planeta. Se pueden consumir experiencias y servicios y se pueden consumir objetos en su formato digital: libros digitales, cursos online, etc. Aunque quiero reducir todo lo que no esté relacionado con lo que a día de hoy tiene prioridad en mi vida, para mí seria un suicidio plantearme no comprar libros que por ejemplo son una gran fuente de contenido e información para esta web y para mí para seguir mejorando. Aún así quiero reducir su consumo y usar siempre ese maravilloso lugar llamado biblioteca, por lo que la compra de libros solo la haré de forma subsidiaria, es decir, cuando no pueda acceder a él en una biblioteca. Este punto he querido excluirlo porque no genera un impacto negativo en el planeta. Ya tengo un Kindle y un ordenador que es lo que necesito y genera impacto y no tengo pensado cambiarlos el próximo año.

Regalos: aquí tengo mi principal foco de conflicto. Me parece absurdo regalar y ser regalados en fechas específicas porque lo dice la sociedad. Me parece absurdo volverse loco buscando una necesidad para poder regalar algo que la cubra o inventándola o comprando lo primero que tenga buena pinta por salir del paso. En la medida de lo posible voy a regalar experiencias. Con aquellas personas que ya me han demostrado que es imposible porque no lo usan estoy planteándome no hacer regalos si en ese momento no hay nada que necesiten de verdad y se vayan a comprar ya ellos. Prefiero parecer una borde, una rara o la persona más tacaña y egoísta del universo que actuar en contra de mis valores y en contra del planeta. Si alguien tiene alguna idea sobre este punto, soy todo oídos.

CONCLUSIÓN

Puede parecer que un objeto más no importa o que una persona no puede cambiar el mundo, pero cada objeto, por pequeño que sea que decidas no consumir es una parte de gases de efecto invernadero, residuos y materias primas además de una posible explotación laboral que le ahorras a este mundo. Puede parecer poco pero como ya dijo Neil Armstrong, un pequeño paso para el hombre puede significar un gran paso para la humanidad.

Y si piensas en el hecho de que ese objeto en concreto ya ha sido fabricado y el daño ya está hecho, piensa también en que el mercado se mueve por la regla de la oferta y la demanda. Si tú no lo consumes, el mercado no necesitará reemplazarlo. No evitarás que ese objeto en concreto se fabrique porque ya está fabricado pero evitarás que se fabrique el que lo sustituiría cuando tú te lo llevases a tu casa para que la persona que venga detrás de ti pueda llevarse también uno.

Los científicos hace tiempo que nos avisan sobre que no podemos seguir así y las previsiones que se hicieron hace años sobre el daño que le íbamos a provocar al planeta no solo se están cumpliendo sino que en algunos casos están siendo peores de lo que se previó en su día. No podemos quejarnos de sufrir olas de calor cuando seguimos consumiendo por consumir y dañando al planeta. Es un gesto sencillo. No necesitas dinero, energía ni tiempo, de hecho ahorraras todo ello porque se trata de no hacer algo, se trata de no consumir.

Quiero puntualizar dos cosas sobre el reto:

– Soy consciente de que soy soy una privilegiada porque tengo la opción de elegir no consumir cuando hay personas que no pueden plantearse algo así porque sus condiciones no les permiten consumir.

– No es un castigo ni una tortura. He descubierto que soy más feliz no consumiendo porque todas las cosas que destinaba al consumo (dinero, tiempo, energía, etc) ahora las destino a cosas que aportan valor a mi vida.

Y vosotros ¿os sumáis al reto o al menos os apuntáis a reducir el consumo?

2 pensamientos en “REDUCIR EL CONSUMO: UN AÑO SIN COMPRAR

  1. Ey! Aquí Jaír, de EfectiVida. Muy buen artículo. Por cierto, se echaba de menos… Me gusta mucho eso de reducir consumo. Cuadra mucho con la efectividad y sobre todo, con la eficiencia. A menos recursos invertidos, más eficiencia, y mejores resultados. Nosotros en casa estamos comprando muy muy poquito. Mi mujer se ha hecho minimalista a tope. Al mencionar lo de libros y lo de invertir en libros digitales, me acordé de un libro que tengo pendiente: “Tu consumo puede cambiar el mundo”, de Brenda Chávez. Además, usamos Nubico. Pagamos una suscripción mensual, y tenemos miles de libros. Al ser 4 en la familia leyendo, nos sale rentable.
    Un saludito desde Las Canarias!

    1. Hola Jaír!
      Es un libro que tengo yo también pendiente y que estoy esperando a que pase este mes que lo tengo bastante lleno porque creo que es un libro bastante denso que lleva su tiempo. Nubico es maravilloso, sí!
      Un saludo !

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