RETOS ZERO WASTE PARA 2018

Este año ha sido el año en el que he descubierto el movimiento “zero waste” y en el que he comprendido lo anormal que es la cantidad de residuos que generamos y en especial, lo perjudicial que es para nosotros y para el medio ambiente el plástico. Ya he empezado a reducirlo con pequeños pasos que suponen grandes avances como os comentaba en la entrada de cómo reducir tu plástico en 3 sencillos pasos y para el 2018 he querido fijarme una serie de retos.

Estos son retos que podría haber llevado ya a cabo en el 2017 pero como siempre digo: comprar cosas ecológicas, sostenibles o zero waste no es ecológico si no las necesitamos, y teniendo en cuenta que yo no necesitaba estas cosas porque tenía otras que usaba aunque no fueran ecológicas, no las iba a sustituir por sustituir. Este año me toca ya jubilar unas cuantas cosas por lo que espero poder cumplir la mayoría de los siguientes retos:

 

1.Hacer mi propia pasta de dientes.

Ya hago mi propio desodorante (subiré entrada en un futuro) y el siguiente paso es hacer mi propia pasta de dientes. Tengo las encías muy sensibles y no creo que las pastas de dientes comerciales con toda la mierdecilla que llevan les hagan mucho bien. Además, ahorraría el envase del tuvo de dientes y eso el planeta seguro que me lo agradece.

 

2. Comprar bolsas reutilizables de fruta y verdura.

Me pone muy nerviosa comprar fruta y verdura con el guante de plástico y la bolsa de plástico. Muy nerviosa (y no os podéis ni imaginar lo nerviosa que me ponen los aparatitos para plastificar paraguas), y después de sustituir las bolsas de la compra por unas de tela, el siguiente paso es sustituir estas por unas reutilizables.

 

3. Cepillo de dientes de bambú.

En unión con el reto de la pasta de dientes está el del cepillo. Para lograr una higiene bucal zero waste voy a hacerme mi propia pasta y mi propio enjuague y como me toca sustituir mi cepillo de dientes porque ya le ha llegado su jubilación, lo haré por uno de bambú.

 

4. Hacer mi propia crema hidratante.

Mismos motivos que los dichos anteriormente: ahorrarme el envase que por lo general suele ser plástico, ahorrarme comprar una crema testada en animales y ahorrarme todos los ingredientes no naturales que llevan. También voy a intentar hacerme mi propio protector solar (sí, va a ser un año muy DIY).

 

5. Usar jabón sólido.

Mismos motivos que la crema, es decir, ahorrar el envase de plástico y comprar jabón en pastilla que no lleve ningún tipo de envase o que en su defecto, sea de papel. El champú de momento no lo puedo cambiar a uno sólido porque la odisea de mi pelo y los champús da para publicar una novela y no es viable.

 

6. Hacer mis propias salsas.

Me ahorro el envase, aprovecho los botes de cristal de las conservas y además me ahorro que lleven cosas que no deberían llevar. Voy a empezar por la salsa de tomate y seguir por el pesto que son las que más uso. Tampoco consumo muchas salsas por lo que no creo que sea complicado.

 

7. Rechazar todo lo que me den gratis.

Y con todo, quiero decir TODO. Los bolis, los papeles, las muestras, etc. Esas cosas suelen acabar en la basura o en el baúl de los recuerdos y aunque justo en el momento en el que nos lo ofrecen creamos que lo necesitamos, 9 de cada 10 veces eso suele ser un autoengaño.

 

8. Discos de algodón reutilizables.

No uso muchos discos de algodón porque como no me maquillo, no tengo que desmaquillarme. Para lavar la cara tengo unas esponjas que compré en Mercadona y que tendré que sustituir el próximo año por los sustituiré por discos de algodón. Antes también los usaba mucho para desmaquillar las uñas pero como he dejado de pintarlas, me ahorro también este paso.

 

9. Mestruación 100% zero waste.

Llevo usando la copa menstrual dos años y medio y me parece el mejor invento para la higiene femenina que se ha hecho. El único problema que tengo es que para dormir y en determinados momentos en los que la zona está sensible y no le apetece que la toque nada, uso compresas o salvaslips. Mi propósito es comprar un par reutilizable y dejar de producir residuos cada mes. Además, así no contribuyo al impuesto que tienen estos productos todos los meses porque estoy hasta los ovarios (nunca mejor dicho) de que se consideren productos de lujo como si eligiéramos tener la regla todos los meses.

 

10. Todo lo que quiera comprar, mirar primero segunda mano.

El año pasado me lancé a comprar el Kindle de segunda mano y la experiencia ha sido muy positiva. Mi gran reto para el 2018 es la ropa y, siempre que quiera comprar algo, plantearme si no puedo comprarlo de segunda mano y ahorrarme un dinerillo y en especial, ahorrarle al planeta el uso de más recursos. Cómo os comenté por redes, el otro día me compré un jersey de segunda mano y también estoy encantada con él así que creo que este propósito va viento en popa a toda vela.

 

11. Cuchilla reutilizable.

Otro aspecto que quiero que sea cero residuos es el tema de la depilación. En varias zonas estoy haciendo el láser por lo que en nada serán cero residuos totalmente pero hay otras que sigo depilando con cuchilla y generando residuos. Lo más ecológico sería no depilarse pero como es algo que de momento voy a seguir haciendo, quiero comprar una cuchilla de acero inoxidable reutilizable que me dure toda la vida y que solo tenga que sustituir la cuchilla.

 

12. Yogures en tarros de cristal.

Mi gran drama son los yogures. No puedo generar un envase de plástico todos los días porque no es ético. Me he planteado hacerlos yo pero tendría que comprar todas las semanas un brick de leche y al menos un yogur con lo que generaría menos residuos pero seguiría generando. La opción es comprarlos en tarros de cristal porque el vidrio si se recicla completamente o hacerlos yo y generar como único residuo el brick de leche porque el yogurt podría ser también de cristal (aunque tendría que ser de vaca porque encontrar un yogurt de soja de cristal es como buscar el arca perdida. Lo es incluso encontrar un yogurt de soja que no esté azucarado o edulcorado). Es algo que tengo que meditar todavía. También puedo dejar de comerlos pero son fuente de calcio y proteína y además es lo que uso para comer las semillas. Si alguno puede ofrecerme una alternativa tiene mi más sincera admiración.

 

13. Bandeja de horno reutilizable.

Aunque no suele usar mucho papel de cocina si que es cierto que a veces uso y si tuviese la bandeja reutilizable no generaría nunca residuos al usar el horno. Es algo que me tengo que plantear porque igual a lo largo dos año uso una o dos veces papel de cocina por lo que no sé hasta que punto es una compra  rentable la de la bandeja. Es otro punto que tengo que meditar.

 

14. Sustituir los bastoncillos para los oídos.

Otra cosa sobre la que tengo que reflexionar en cuanto a alternativas: usar bastoncillos degradables o buscar otro método de limpieza que no genere residuos. ¿Alguna alternativa?

 

15. Esponja.

Sustituir mi esponja por una biodegradable. La mía ya se jubila dentro de nada asi que es un buen momento.

 

16. Comprar infusiones a granel.

Es una opción muy sencilla y me ahorraría muchos residuos. También debería de empezar a tomar infusiones en sitios que las hagan a granel y no con la típica bolsita. Ir comprando poco a poco más cosas a granel es un propósito que tengo pero que no puedo realizar del todo porque vivo con mis progenitores y son ellos los que por lo general hacen y pagan la compra pero si que puedo comprar a granel aquellas cosas que compro yo como las infusiones o semillas.

 

17. Hacer mi propia leche.

Otro reto a meditar porque no tiene sentido hacer tu propia leche si los ingredientes que vas a usar vienen también en envase de plástico.

 

En definitiva, espero que mi 2018 sea un año mucho más zero waste que el 2017 y que pueda ir poco a poco implementando y cumpliendo estos propósitos y retos. ¿Se os ocurre alguno más?

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