¿SE AHORRA CON EL MINIMALISMO?

Esta es una de las preguntas del millón y de las que más ronda nuestra mente cuando nos acercamos a este movimiento. Hay gente que es minimalista o tiene que serlo por necesidad, es decir, no tienen recursos suficientes para consumir. Hay otra gente que lo es por opción, podrían tener un montón de cosas materiales en su vida pero no las tienen porque son conscientes de que no las necesitan y de que lo único que haría sería distraerlos de lo que realmente importa.

Ahora bien, ¿tiene sentido hacerse minimalista para ahorrar? Depende de lo que quieras ahorrar.

 

1. DINERO  

Una de las cosas que más me gusta del minimalismo es que es totalmente personalizable, es decir, tiene una base, una esencia que es común a todas las personas minimalistas que es el hecho de liberarse de todo lo que sobra y que no aporta nada y en muchas ocasiones resta (tiempo, dinero, espacio, calma, etc), y luego tenemos la otra parte que depende de cada persona. El minimalismo no es una secta ni una religión, no hay un código de normas que rijan lo que tienes que hacer y lo que no. El minimalismo es totalmente libre. No tendría sentido querer quitar lo que te estorba y liberarte de ello, para vender esa libertad a una serie de normas. Habrá personas que vivan con menos de cincuenta cosas y otras con mil cosas y ambas de consideren minimalistas, habrá personas que incidan más en el minimalismo material y otras en el mental o espiritual. Cada persona es un mundo y cada minimalismo forma parte del mundo individual de cada persona.

Yo os voy a hablar de mi caso personal y en mi caso el minimalismo no me ha servido para ahorrar dinero. ¿Cómo es esto posible si apenas compro cosas materiales? Pues porque invierto en las siguientes cosas:

 

  1. Calidad versus cantidad. En ropa gasto prácticamente lo mismo, puede que ahora un poco menos y a largo plazo, cuando haya sustituido mis prendas de fast fashion y mala calidad, por prendas de buena calidad, si que notaré un ahorro en este punto. A día de hoy no lo noto porque en vez de gastarme 50 euros en 5 jerseys, me gasto 50 euros en un jersey de producción nacional y hecho sin ningún tipo de explotación y hecho con buenos materiales, que me durará mínimo el doble que cualquiera de los otros jerseys (reflexión sobre los playeros).
*En este apartado voy a empezar a ahorrar porque algunas cosas quiero comprarlas de segunda mano cuando acabe de eliminar las reticencias absurdas que tengo hacia la ropa de segunda mano (no hay ropa bonita, está usada, etc). Aunque esto no lo hago por minimalismo, lo hago por una cuestión de ecología.

 

  1. Invierto en formación. Antes “no podía” (lo pongo entre comillas porque si algo me ha enseñado el minimalismo es que lo de poder y no poder es muy relativo en muchos casos) estudiar nada porque no tenía ahorros porque el dinero lo gastaba en tonterías. Ahora he podido hacer cursos, invertir en libros y además me estoy pagando un Grado en Literatura que era una cosa que quería estudiar. y que antes no podía pagarme.

 

  1. Invierto en bienestar. Invierto en mí, en mi bienestar, en mi salud. Invierto en experiencias que me hacen feliz y me relajan. En vez de gastarme 15 euros en un pantalón me los gasto en ir al spa con más frecuencia o en ir a disfrutar del ballet, el cine, o lo que me apetezca en ese momento.

 

  1. Invierto en cosas para las que nunca tenía dinero. Llevaba años retrasando hacerme un tatuaje porque nunca lograba ahorrar para él. Este año, en cuanto he querido, lo he hecho. Cuando he tenido que cambiar el portátil lo he hecho sin tener que ponerme a ahorrar meses para poder hacerlo, y así con todas las cosas que se me estropean y tengo que sustituir o que necesito.

 

  1. Invierto en viajes. El año pasado hice tres viajes. Nunca había viajado tanto. Los años anteriores como mucho había hecho un viaje por falta de tiempo y ahorros que quisiera invertir en ello. Este año cuando he querido (es decir, cuando mi preparador me ha dado días, que han sido en esas tres ocasiones), simplemente me he tenido que preocupar de coger la maleta y los billetes.

 

Como podemos ver, en cuestión de dinero no he ahorrado mucho, pero si he logrado mover mi dinero de cosas inútiles a cosas que no me aportaban más que una felicidad momentánea al comprarlas a otras cosas que me aportan de verdad. Si a día de hoy siguiese con el nivel de consumismo con el que vivía antes de hacerme minimalista, no podría invertir en nada de lo que he mencionado aquí arriba. Tendría que haber seguido renunciando a todo ellos a cambio de tener un montón de ropa, maquillaje, calzado, etc.

 

 

2. ESPACIO.

Este es el gran ahorro del minimalismo y solo por él merece la pena. Espacio físico y mental. Pensad en lo bien y relajados que os sentís cuando vais de viaje y dormís en una habitación de un hotel. La paz y la tranquilidad que respiráis porque hay pocos muebles, no hay trastos, podéis contar los objetos materiales de vuestro alrededor con las dos manos … Ahora, intentad trasladar eso a vuestro día a día e imagináos lo que sería vivir constantemente en una habitación así. Es una de las cosas más maravillosas que podéis vivir, de verdad (y gratis). Puede parecer una tontería pero yo no volvería a mi antigua habitación, con las más de 40 bolsas de cosas que salieron de ella ni por todo el dinero del mundo.

Te puedes mudar en cuanto quieras porque apenas tienes cosas que trasladar, hacer una maleta para un viaje es lo más sencillo del mundo porque tienes pocas cosas entre las que elegir y que necesites de verdad, ahorras comprar muebles para guardas esas cosas y ahorras espacio que te puede permitir prescindir de un trastero (solo por el hecho de llamarlo trastero deberíamos plantearnos hasta qué punto su existencia es lógica), o comprar o alquilar un piso más pequeño con el ahorro económico que eso supone. Todo ventajas.

 

 

3. TIEMPO.

Coge todo el tiempo que gastas en el ordenador mirando tiendas online, cosas para comprar y cosas que hace dos segundos no sabías que necesitabas pero que ahora mismo llenan tu cesta de la compra porque te han salido recomendadas y no entiendes como has podido vivir hasta ese momento sin ellas. A ese tiempo súmale el siguiente: el que gastas en los centros comerciales mirando cosas, probando cosas, haciendo cola para pagar y pagando por esas cosas; el tiempo que has invertido en trabajar para ganar ese dinero que ahora te estás gastando; el tiempo que has tardado en desplazarte hasta ese sitio; el tiempo que te va a llevar sacarlo de las bolsas y ponerlo en su sitio; el tiempo que dedicarás luego a colocarlo, ordenarlo, limpiarlo, repararlo, etc. Súmale también el tiempo que gastas cada semana en ordenar y limpiar  tu casa, el que gastas cada varios meses en el cambio de armario, etc. En definitiva, reflexiona sobre el total del tiempo que tus cosas materiales te restan y piensa si, en caso de eliminar esos objetos y dejar de comprar más, podrías pasar del “no tengo tiempo para X (porque tengo que comprar y luego tengo que limpiar y ordenar esas cosas)” a “ahora tengo tiempo para hacer X (porque no lo gasto en centros comerciales ni en tiendas online ni tengo necesidad de ordenar mi casa y limpiar las cosas que no tengo)”. Tenemos tiempo, el problema es que no lo invertimos en lo que realmente queremos.

 

En resumen:  siempre pensamos en términos económicos y lo traducimos todo a dinero, pero en mi opinión hay cosas más importantes como por ejemplo el tiempo. Sinceramente, si tengo que invertir 100 horas de mi vida en trabajar para ganar el dinero necesario para tener un armario con 20 prendas, o para tener 10 coloretes nuevos, o 20 libros nuevos, o lo que queráis; lo siento, pero renuncio a ello. No quiero esos objetos materiales ni el espacio y el tiempo que me van a robar cuando los tenga, yo quiero mi tiempo. Quiero ese tiempo para poder invertirlo en cosas que de verdad me aportan algo, como por ejemplo, esta web.

 

¿En qué aspectos creéis que ahorraríais como minimalistas?

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2 pensamientos en “¿SE AHORRA CON EL MINIMALISMO?

  1. ¡Hola Sandra!

    Te encuentro tanta razón. Las cosas solo nos dan alegrías momentáneas, en cambio las experiencias, los viajes, los estudios, todo eso, es mucho más valioso que un objeto, porque vivimos, porque dejamos de dejar que nuestra vida pase frente a nuestros ojos, dejamos de ser espectadores para convertirnos en protagonistas. Hace poco, fue a principios de este años cuando lo descubrí, y poco a poco he ido integrando más experiencias, y ya tengo planificado para el próximo año, muchas más. Me encanta que puedas estudiar y aprender más cosas, yo pienso hacer lo mismo. Ahora todo se puede. Esto va mucho más allá del minimalismo, pero siento que por él se comienza, es el inicio de una nueva filosofía de vida. ¡Saludos!

    1. Hola Ricardo!
      Pues si, yo también me di cuenta de ello hace dos años y fue algo que apliqué mucho este año y espero seguir aplicando y mejor este. Cuesta cambiar el chip pero cuando se hace, se nota la diferencia. Me alegro mucho de que inviertas más en experiencias que en objetos porque es al final lo que nos hace felices de verdad y de modo duradero 😊

      Un beso!

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