MI VIDA DESPUÉS DE DOS AÑOS DE MINIMALISMO

Realmente son dos años y medio porque yo descubrí y empecé con esto del minimalismo en septiembre de 2015 justo después de acabar la universidad y comenzar la oposición. No recuerdo exactamente cual fue el camino que seguí para descubrirlo, pero si recuerdo que en verano fue cuando descubrí el Método Konmari y me hizo reflexionar sobre muchas cosas que puede que fuesen las causantes de que al acabar el verano y empezar a estudiar me sintiese en parte bloqueada y estresada porque mi habitación no me dejaba tranquila. Mirara a donde mirara tenía cientos de cosas, hiciese lo que hiciese siempre estaba desordenada y tenía que perder un montón de tiempo a la semana ordenándola, vestirme era un caos porque para escoger qué ponerme entre todas las cosas que tenía podía gastar tranquilamente 15 minutos todos los días más los 5 o 10 minutos que tardaba en encontrar el calzado porque lo tenía todo en cajas y revuelto y era una locura encontrar los dos pares. Fue entonces cuando me di cuenta de que eso no era normal y que alguna solución tenía que haber. Fue entonces cuando San Google me abrió las puertas del minimalismo. Primero empecé sutilmente, con algún periodo de limpiezas intensivas (verme salir durante todo un fin de semana con bolsas y bolsas para reciclar, para la basura o para donar era todo un espectáculo), luego minimicé mis compras y simplemente eliminaba cosas en las dos limpiezas anuales que hacia (solía darme esa venada al empezar el verano y al acabar el año) y finalmente, el año pasado fue el año en el que he podido disfrutar de todas las ventajas del minimalismo.

¿Qué ha cambiado en mi vida?

1. Más espacio.

Ojalá hubiese sacado fotos de como tenía la habitación antes para poder compararla con como está en la actualidad pero no parece la misma. Tengo una habitación con espacio, libre de trastos, siempre en perfecto orden porque es imposible desordenarla, limpia, tranquila y en la que se respira paz. Abro el armario de la ropa y me encanta mirarlo porque todo está ordenado, hay espacio y todas las cosas que hay son mis cosas favoritas. No me distraigo con remordimientos de conciencia de “tengo que usar eso” o “me gasté X dinero en ese objeto que no he usado ni dos veces” porque esos objetos ya no están en mi vida. He pasado del “no tengo hueco para guardar esta cosa que me he comprado” al “empiezan a sobrarme muebles que se están quedando vacios”.

 

2. Más tiempo.

Para mí, más importante incluso que el espacio. No pierdo más de un minuto en vestirme y siempre llevo la ropa que me encanta (lograrlo con la ropa de verano fue fácil, pero con la de invierno fue toda una odisea). Sé perfectamente lo que tengo y dónde está por lo que no hay posibilidad de perder el tiempo buscando una cosa porque no la encuentre o preguntándome si la habré perdido. No tengo que hacer los cambios de armario de verano a invierno en los que empleaba un día en cada uno por lo que he ganado al menos dos días de vida. Tampoco pierdo el tiempo que perdía antes ordenando mi habitación porque no es necesario. También tengo disponible el tiempo que antes perdía en ir de tiendas o mirar cosas por internet (aunque ahora he perdido un montón buscando unas botas que sustituyan las que se me rompieron y no sabéis como noto esa sensación de estar malgastando mi tiempo).

Esto me ha permitido hacer un montón de cosas y meterme en un montón de berenjenales, lo que me causó algo de estrés y me hizo darme cuenta de que el minimalismo material no tenía sentido sin el mental porque al final, este último era más importante.

 

3. Más libertad.

Puede que más importante que las dos anteriores. Siempre he sido una persona muy independiente. No me gusta y me genera estrés depender de la gente y de las cosas por lo que cada objeto material que no me facilita la vida lo veo como una cadena. Una vez liberada de casi todas las cadenas la sensación de libertad es indescriptible. El hecho de sentir que todas mis cosas caben en tres mochilas y que podría mudarme cuando quisiera usando únicamente un coche o incluso en transporte público unido a el hecho de saber que si me surge un viaje de última hora puedo preparar mi mochila en 10 minutos llevando todo lo esencial y sin olvidar nada, y el hecho de tener una libertad de movimiento absoluta porque no tengo cosas que me aten, es simplemente genial. Además, el hecho de sentirme libre de la necesidad de comprar objetos o ir de tiendas es algo que no tiene precio.

 

4. Más creatividad.

El minimalismo me ha hecho reconectar con una parte de mí que tenía abandonada y que es la creativa. Volver a tener tiempo para hacer manualidades, pintar (aunque esto no lo hago mucho) y hacer mis propios productos, para mí es genial. Saber que si necesito pasta de dientes porque se me ha agotado no tengo que ir a comprarla porque puedo hacerla yo misma para mí es un regalo. Relacionado con la independencia que señalaba antes, siempre he sido una persona que antes de comprar algo intentaba hacerlo por mí misma (dentro de mis límites. Me encantaría hacerme mi propia ropa pero de momento no se tejer ni coser). Para una persona como yo, tener al alcance de tu mano la posibilidad de hacer tus propias cosas es algo que incrementa mucho su felicidad.

 

5. Más respetuosa con el medio ambiente.

Otra parte esencial para mí y con la que estaba totalmente desconectada. Desde pequeña he reciclado y he sentido una conexión especial para la naturaleza que dormí durante mi adolescencia y negué durante los últimos años. No porque dejase de reciclar y de preocuparme por el planeta porque siempre estuve concienciada, pero me había quedado atascada. Sí, reciclaba, veía documentales, me informaba, usaba mucho el trasporte público y apenas el coche pero sin embargo, llevaba a cabo un consumo excesivo de cosas que estaban matando al planeta y no implementaba cambios en mi vida. Estaba demasiado ocupada, no tenía dinero y tenía demasiados problemas como para añadir más. El 2017 vino para cambiar todo eso y me descubrió movimientos maravillosos como el zero waste, la relación entre comer carne y el cambio climático, etc. Tener tiempo y espacio en mi vida gracias al minimalismo para poder reconectar con la naturaleza y cuidarla ha sido el mejor regalo que me he podido hacer en el 2017. Estar en orden con mis valores es algo que necesitaba.

 

6. Más reflexiones.

Gracias al minimalismo me he dado cuenta de que hacemos muchas cosas por inercia, porque las vemos a otras personas o porque nos han educado así y no nos hemos replanteado si eso encaja con nosotros. Siempre había querido tener una casa grande, con uno o dos coches, con un montón de cosas y una gran televisión. A día de hoy no quiero nada de eso. Me encantaría vivir en un piso pequeño lleno de espacio y con las cosas esenciales, vivir en una ciudad que me permitiese no tener coche y poder moverme andando o en bici y tener una única pantalla para usar plataformas digitales como Netflix o ver péliculas o jugar a videojugos pero jamás como televisión propiamente dicha.

También era una persona adicta a la información y en especial a los periódicos, que creía que debía de estar siempre informada de lo que pasaba en el mundo. Todo eso ha cambiado. Estoy muy aislada de las noticias y si pudiese, las suprimiría por completo. No veo los telediarios ni la prensa y todo lo que llega a mí llega a través de redes sociales. Noto como estas cosas afectan a mi humor y a mi modo de ver el mundo y prefiero ser una persona desinformada, ignorante y feliz que no una persona “informada” (más bien manipulada), preocupada en cosas por las que no puede hacer nada y desconectada de su realidad. Quiero lograr filtrar mejor todas las noticias de modo que me lleguen solo aquellas que me interesan.

 

Realmente, cada día tengo más claro que el minimalismo era una filosofía que tenía dentro de mí adormilada. Ha sido algo que me ha aportado todo lo que buscaba como tiempo, libertad y espacio, que me ha reconectado con cosas que de verdad me importan y me hacen feliz y para las que no encontraba ese tiempo y que me ha hecho replantearme muchas cosas que hacía y que realmente no iban en consonancia con mi persona. Le debo mucho a esta filosofía y a todas las personas que me han inspirado. Creo que nunca podré dar suficientemente las gracias por salvarme del estado en el que estaba y sobre todo, por evitar al estado al que podría haber llegado y que veo en muchas personas a mí alrededor.

El único modo que he encontrado de devolver lo aprendido ha sido a través de esta web (para la que tengo tiempo gracias al minimalismo).

Observando las cosas que me ha aportado creo que se ve claramente que se cumple la regla del “menos es más”.

 

 

2 pensamientos en “MI VIDA DESPUÉS DE DOS AÑOS DE MINIMALISMO

  1. ¡Hola Sandra!
    Como siempre, muy buen post. Tengo muchas ganas se meterme en esto del minimalismo y estoy empezando la transición. En unas semanas me mudó a un apartamento sola y tengo pensando seguir con esta filosofía de tener únicamente lo necesario, algo que es algo difícil viviendo con mi familia. Espero que me vaya bien, encuentro mucha inspiración en tu blog y otros lo que hace que tenga más motivación. Ya te contaré luego cómo me va jajaja.
    Un beso enorme 😀

    1. Hola Jazmín!
      Qué bien. Poder aplicar el minimalismo cuando vives sola es mucho más sencillo que cuando vives con otras personas.
      Espero que me cuentes todos tus avances y experimentos minimalistas y seguro que salen muy bien 😊😘

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