VIVIR CON COHERENCIA

Vivir con coherencia es importante. Yo lo considero una de las cosas más importantes para nuestra salud mental y bienestar. Muchas veces es complicado porque no sabemos quienes somos o qué parte de la persona que somos es la que realmente queremos ser. La sociedad y las personas que nos rodean nos bombardean con sus expectativas y es difícil evitar que nos moldeen a su imagen y semejanza. Plantearte qué parte de tu ser has escogido libremente y cual ha sido impuesta puede llevarte a unas cuantas horas sin dormir y a alguna que otra crisis existencial.

Este verano me di cuenta de que algo fallaba. Fue en mis vacaciones, que es cuando el estudio me libera y tengo tiempo para pensar en mí y solo en mí más de 24 horas seguidas, cuando una voz empezó a decirme que algo iba mal. En realidad llevaba meses rondando mi cabeza pero conseguía siempre acallarla con otras cosas. Empecé a buscar el problema fuera, en algún tipo de relación, en lo que hacía en ese momento, sin llegar a ninguna conclusión. Me di cuenta de que el problema no era externo sino interno y estaba relacionado con la falta de coherencia.

Hacía meses que me había abandonado un poco: había dejado el ejercicio, había empezado a comer cada vez peor, había dejado casi abandonadas las lecturas, veía demasiadas horas de series al día y había abandonado esta web entre otras cosas. Es cierto que marzo fue un mes muy estresante con muchas cosas y junio un mes complicado con el dentista pero no eran justificaciones válidas. Me di cuenta que una vez más empezaba a vivir sin coherencia.

Tengo claro cual es el estilo de vida que admiro en otras personas y que yo quiero conseguir. Tengo claro cuales son los pasos que ir dando poco a poco pero a veces la sociedad y las personas de alrededor nos sujetan demasiado fuerte a nuestra zona de confort. Hay que estar callados, sin hacer mucho ruido, sin pensar demasiado, cambiando pero lo justo y necesario para que nadie se ponga nervioso. Replanteate cosas pero las justas para no molestar al resto. Modifica cosas pero no cosas muy importantes no vaya a ser que el resto se sienta atacado por no vivir como tú.

Tampoco puedes cambiar muy rápido algunas veces si quieres seguir manteniendo la paz mental y justo este punto fue el que más me bloqueó. Cuando te pones las gafas verdes, las gafas del ecologismo, al igual que cuando te pones las gafas violetas del feminismo, te jodes la vida en cierta medida. Cosas que antes te molestaban un poco ahora te hacen rabiar. Cosas que te pasaban desapercibidas, te empiezan a molestar. Meterte en este mundo y más si tienes un blog en el que hablas sobre él va unido a informarte. Y sí, la información es poder pero todo poder lleva una gran responsabilidad. En este caso tienes que gestionar bien ese poder para no vivir cabreado todo el día.

Cuando descubres el minimalismo y ves su conexión con el cuidado del planeta y un consumo responsable tratando de reducir el mismo se vuelve complicado seguir habitando tan tranquilo en una sociedad consumista. Me cabreaba ver a gente cargada de bolsas, ver a gente mostrando día tras día la nueva chorrada que se compra, ver gente pidiendo bolsas de plástico sin problema con la excusa ” por dos céntimos”, etc. Y no me cabrea porque ellos consuman o se puedan permitir ese consumo, o hipotequen su futuro por no gestionar bien su economía, es su vida y pueden hacer con ella lo que quieran, me cabrea porque sé que el planeta no se lo puede permitir.

No estoy en contra de que la gente consuma y llene su vida de cosass, cada uno tiene que reflexionar por si mismo lo que quiere hacer con su dinero y con donde crea que reside su felicidad, pero cada objeto, cada bolsa, tiene un precio mucho mayor que el que nosotros como consumidores percibimos. Hay un gasto de energía, de materias primas, hay una huella de contaminación detrás, explotación laboral en muchos casos, hay demasiadas cosas negativas que podemos evitar fácilmente y no hacemos. Cuando te das cuenta del daño que puede provocar cada residuo de plástico (y no plástico), cada compra de ropa, tecnología o incluso comida, empiezas a ver crímenes a diario a tu alrededor sin poder hacer casi nada.

Esto fue algo que me bloqueó también con la web. No sabía si estaba publicando el contenido más útil. Quería publicar sobre minimalismo, sobre ecología, sobre vegetarianismo, sobre derechos de los animales, consumo responsable, etc, pero creía que era abarcar demasiados públicos distintos que lo único que provocaría era que el mensaje se diluyera y al final no llegara a nadie. Pero me he dado cuenta de que todos están conectados y llevan a un mismo punto: proteger nuestro hogar y al resto de especies que habitan el mismo.

Da igual si decides hacer un armario cápsula, si decides empezar a meditar, si decides deshacerte de todos los trastos que tienes, replantearte tu consumo, hacerte vegetariano o vegano, dejar de comer carne un día a la semana, dejar de ir a espectáculos con animales, llevar tus propias bolsas a la compra y dejar de coger las de plástico, cambiar tu botella por una reusable. Da igual cual sea tu foco de actuación, porque con cualquiera de esas acciones, en menor o mayor escala estarás cambiando el mundo para mejor.

Muchas veces, cuando te metes en este mundo y sobre todo cuando creas contenido, tienes sobre ti la presión de no estar haciendo lo suficiente, de no ser el mejor ejemplo, de fallar cada día a la meta que persigues. En esos momentos es cuando tienes que mirar atrás y ver todo lo que ya has hecho. Respirar. Parar y tomártelo con calma. Cada pequeño paso es un paso más y lo importante es dar ese paso.

Ver las estadísticas de estos meses y ver que la web ha recibido bastantes visitas (muchas más de las que podría imaginar) aún sin estar publicando me ha hecho darme cuenta de que hay gente interesada en replantearse ciertas conductas y cambiar si así lo estiman pertinente. Gente que puede sentirse inspirada o motivada al leer una de mis entradas como yo lo hago cuando leo otros blogs. Gente que es muy posible que sepa más que yo y me pueda corregir o ayudar a mejorar.

Hay mucha gente que admiro cambiando su vida para cambiar el mundo. Hay mucha información que todavía necesito descubrir y analizar. Muchos cambios. Muchos nuevos hábitos. Y quiero que el blog sea el reflejo de todo ello. Probablemente no tenga una línea absolutamente nítida. Puede que un día hable de mi armario cápsula, otro de mis platos vegetarianos, y otro día del problema del plástico. Al final, lo importante es que todos ellos, en mayor o menor medida, de un modo u otro, están ayudando al planeta.

No es el mejor momento para volver a publicar contenido y para querer dedicar muchas horas a informarme y compartir porque tengo cerca el examen de la oposición pero es algo que necesito hacer. Primero porque necesito hacer muchos cambios todavía aunque sea salirme cada vez más del rebaño. Y segundo porque nuestro planeta y los demás seres que lo habitan se lo merecen.

Necesito ser cada día más coherente y estar más cerca de lo que defiendo y quiero proteger. Y no hay excusas. La falta de dinero, de tiempo o de energía, el tener demasiados problemas ya en tu vida o que sea muy complicada es una simple excusa para no salir de la zona de confort y ser juzgados. Al fin y al cabo, lo mejor que puedes hacer por el planeta es reducir tu consumo, y eso te aportará más dinero, menos tiempo perdido, menos energía gastada y una vida más libre. Si empiezas a sanar el planeta, te darás cuenta de como sanas también tu vida.

Con esta reflexión también quiero animar a esas personas que como mencionaba antes, se han puesto las gafas verdes y viven constantemente cabreadas por ver todo lo que no funciona bien a nuestro alrededor. Cabrearse no merece la pena. Lo digo por experiencia. Sólo sirve para gastar energías que podíamos emplear en transmitir el mensaje desde un punto de vista positivo, invitando a la otra persona y no criticándola, acercándola y no alejándola. Todos hemos estado en ese punto de partida, en esa fase de rechazo y negación. Es algo que cuesta porque se hace difícil que algo que tú ves de modo tan claro para otra persona pase totalmente desapercibido o sea indiferente para ella, pero desde la crítica no se logra mucho. Trata de informar a esa persona, de responder sus dudas y hacer que reflexione y luego deja que libremente acepte cambiar o no. Imponiendo solo se logra rechazo, y una vez que hemos provocado ese rechazo es mucho más difícil hacer que esa persona sienta interés por algo relacionado con la ecología.

¿Y tú? ¿Hay algún apartado de tu vida que estés cambiando para vivir con más coherencia?

2 pensamientos en “VIVIR CON COHERENCIA

  1. No sabes lo que me ha llegado esta entrada. No lo habría podido explicar mejor. Es complicadísimo encontrar el equilibrio cuando empiezas a hacer cambios en tu estilo de vida por una causa concreta, como la ecología, el minimalismo, lo que sea. Porque entre llegar al estándar en el que te sientes satisfecho mentalmente y que a la vez eso sea viable en tu día a día… es complicado. Yo me fustigo mucho porque a menudo siento que podría hacer más de esto y aquello. En el fondo creo que cada pequeño cambio cuenta, pero aplicarse el cuento uno mismo es más complicado, jaja. Gracias por esta reflexión <3

    1. Muchas gracias por tus palabras, Virginia 😊
      Totalmente de acuerdo, yo creo que todos nos repetimos el discurso de que poco a poco que cada paso cuenta pero es muy fácil decirlo y muy difícil llevarlo a la práctica sin pensar que no estás haciendo todo lo que podrías hacer, cuesta. Pero es importante ver todo lo que ya hemos hecho y lo mucho que ayuda cada pequeño paso.
      Gracias a ti por leerme y comentar 😘

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