VIVIR SIN TELEVISIÓN

Uno de los grandes cambios que sufrió mi vida y que me hizo replantearme todos, pero absolutamente todos los objetos que tenemos en nuestra vida fue las navidades que decidí desenchifar la televisión. La idea me vino de modo natural. Estaba con mi hermano viendo “Buscando a Nemo” porque lo echaban esa noche por la tele y mientras la veía me di cuenta de que hacía varios días que no encendía la televisión de mi habitación y que no la echaba de menos. Habían sido días que había estado muy ocupada estudiando para los exámenes de enero y quedando con gente por lo que no había tenido tiempo para la televisión. Me reté a mi misma a aguantar hasta Año nuevo sin verla, para ver si podía aguantar. Solo eran unos pocos días por lo que esperaba lograr el reto. Llegó el 1 de enero y efectivamente había superado el reto, así que decidí ampliarlo a todo el mes de enero y puse la condición de que si en todo el mes de enero no encendía ni un solo día la televisión, el 1 de febrero la desenchufaría y la quitaría.

 

Esto fue en las navidades de 2015. Ahora estamos en 2018 y esa tele que desenchufé en febrero de 2016 lleva más de dos años guardada en un armario. ¿Por qué la conservo? Porque nadie a mi alrededor la ha necesitado aún y porque cuando se estropée alguna de las otras televisiones que hay en casa, la sustituirá esta.

 

¿Qué beneficios he notado?

 

1.Tiempo.

Sin duda, el primer beneficio que notas cuando quitas la televisión de tu vida es el tiempo. Pasé a tener todos los días 2 horas más. Eso supone unas 14 horas a la semana (aunque eran más, porque algunos días veía más de dos horas la televisión) y un día de vida ganado cada 15 días. Casi nada. Sigo invirtiendo tiempo en películas y series pero me ahorro todo el tiempo que me hacían perder los anuncios y el tiempo que pasaba como un zombie viendo televisión aunque no echasen nada que me interesase por costumbre y por matar el tiempo.

 

2. Espacio.

Todo el espacio que ocupaba la tele ha quedado liberado. Y no solo he ganado espacio presente, sino también futuro porque tengo muy claro que en mi casa no habrá ninguna televisión (habrá una pantalla para ver películas, el ordenador, etc, pero no televisión como tal).

 

3. Paz mental.

Este creo que es el beneficio que más valoro porque apagar la televisión te aporta una paz mental impresionante. Dejas de ver todas las chorradas que echan, toda la basura tóxica que emiten, dejas de ver el telediario con todas sus noticias negativas, manipuladas y que solo buscan vender morbo y cabrearte. La cantidad de cabreos que me he  ahorrado al vivir sin televisión son incontables y no hay oro en el mundo que pague esa paz mental. De verdad, probad a apagar la tele un par de días o una semana. Notareis una paz y una falta de negatividad muy grande.

 

4. Mejorar mi inglés.

No tener televisión no significa que no vea series o películas. Significa que ahora veo lo que yo quiero y cuando yo quiero. sin depender de ninguna programación y sin comerme contenido publicitario por doquier. Significa que puedo elegir el idioma en el que veo las cosas y eso ha hecho que empezase a ver series y películas en inglés y que pasase en poco tiempo de no entender ni papa a entenderlo prácticamente todo. Mis exámenes de listening me agradecieron mucho pasar de no llegar al 5 a no bajar del notable.

 

5. Menos consumismo.

Otra de las ventajas de apagar la televisión es apagar una de las herramientas que más publicidad nos bombardea diariamente. Una de las primeras cosas que notas al apagarla es que tus compras empiezan a disminuir, tus antojos también, tu wishlist se reduce de un modo impresionante, y esa ansiedad consumista de la que ni siquiera eras consciente empieza a desaparecer. De repente, cuando ves un anuncio notas que estás viendo un anuncio porque has dejado de estar bombardeado constantemente por ellos y se te hace incluso raro. Y además ahorraríamos dinero en caso de estar pagando por un servicio con 80 canales de los cuales no usamos ninguno o casi ninguno.

 

6. Más relaciones.

¿Cuántas veces estamos cenando o comiendo con una persona y no hablamos absolutamente nada con ella porque estamos absorbidos mirando la televisión? ¿Cuántas veces hemos mandando callar a una persona porque no nos dejaba oír lo que decía un simple aparato? ¿Cuántas veces hemos rechazado hacer cosas que de verdad nos apetecían por pereza y porque era más sencillo tirarse en el sofá a matar el tiempo con la televisión? ¿Cuánto tiempo que nunca volverá hemos matado tontamente con este aparato?

Valoremos más a las personas de nuestro alrededor que a las que salen por televisión porque es posible que una conversación de 10 minutos con el que tienes al lado te aporte mucho más que una hora de televisión.

¿Volvería a encenderla?

Terminantemente no. Muchas veces cuando ceno, mi madre está en la cocina con la televisión puesta y son 15 minutos que estoy expuesta a ella y creedme, que esos 15 minutos me sirven todos los días para reafirmarme en mi decisión y para saber el motivo por el cual la apagué y el motivo por el cual no tengo pensado volver a encenderla. No solo los contenidos y la toxicidad que se emite no ha mejorado en estos dos últimos años sino que ha ido a peor.

 

 

Con esto no quiero decir que todo el mundo tenga que apagarla. Estoy segura de que muchas personas hacen un uso razonable y consciente de ella y no son zombies que pasan sus horas libres delante de un aparato que emite imágenes y sonido sin ser conscientes de lo que están viendo. Solo os quiero animar a que probéis y veáis por vosotros mismos si os aporta más cosas positivas o negativas. Si al apagarla notas que estás más feliz, te quejas menos y no consumes tanto, planteate si te merece la pena volver a encenderla.

 

2 pensamientos en “VIVIR SIN TELEVISIÓN

  1. Yo hace muchísimo que no veo la tele, y no fue porque me lo propusiera ni nada. Cuando vivía en casa de mi madre hasta el año pasado solo veía la tele cuando comíamos todos juntos, y ahora que vivo sola literalmente no la enciendo. En todo el curso solo la he usado para ver Operación Triunfo los lunes un rato a la noche, y nada más. Y la verdad es que yo no he notado ningún cambio como tú, por ejemplo, más que nada porque yo antes tampoco la veía, así que para mí no ha sido novedad. He sido así creo que desde siempre jajajaja Prefiero ver lo que me apetezca en YouTube y Netflix, da mucha más libertad.

    1. jajaja pues mejor. No te has perdido nunca nada bueno, la verdad.
      Ahora es más sencillo con toda la oferta de contenidos que tenemos y yo creo que dentro de pocos años se dejará de consumir televisión convencional muy probablemente.
      Un beso!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: