CALZADO MINIMALISTA: DE 40 A 7 PARES

Una de las categorías donde más problemas de acumulación tenía y que es algo que se puede extrapolar a muchas personas porque casi todas las que yo conozco tienen más de lo que necesitan y de lo que usan es el calzado. En su momento yo veía todo el calzado que tenía como algo normal. Tenía en total, contando todo tipo de calzado y de todas las estaciones más de cuarenta pares de zapatos. A algunos les puede parecer poco, a otros muchos, a mí, ahora mismo, me parece una auténtica barbaridad. Y lo peor no es todo el calzado que tenía, sino todo el calzado que no tenía y creía necesitar. Todos los años compraba varios pares nuevos que muy pocas veces sustituían a los anteriores porque a mí el calzado siempre me ha durado mucho, aunque no fuese de buena calidad por lo que el número no se mantenía igual ni menguaba por los que se rompían sino que cada año aumentaba.

Necesitar más

Una de las ventajas del minimalismo en todos los aspectos es poder liberarte de esa sensación de vacío continua. Tenemos un montón de cosas, pero normalmente, esas cosas que tenemos, cuando las vemos no nos producen una sensación de tranquilidad porque tenemos todo lo que necesitamos, o de agradecimiento por tener el privilegio de tenerlo, normalmente y a mí me pasaba, cuando vemos lo que tenemos, esos objetos lo que hacen es recordarnos lo que nos falta. Yo cuando veía mis francesitas (bailarinas, princesitas, o la palabra que vosotros uséis) no pensaba en que tenía unas francesitas negras preciosas, unas azules que usaba un montón porque me encantaban y varias más que me cubrían una amplia gama de colores, no. Cuando las veía y sobre todo cuando iba a usarlas, nunca encontraba la perfecta, siempre las veía y algo en ellas en ese momento me fallaba y mi pensamiento era “necesito comprar una que sea así y así y dejaré de perder tanto tiempo pensando en qué calzado pongo”. A primera vista puede parecer que esta reflexión tiene todo el sentido del mundo. Si te quieres calzar y entre lo que tienes no encuentras exactamente lo que buscas, lo lógico es comprarlo porque una vez que lo tengas, cubrirás esa necesidad. 

El problema es que esto no suele funcionar así. Primero porque cuando vamos a comprar, como queremos muchas cosas, no le dedicamos el tiempo, la energía y en especial la reflexión necesaria a escoger y buscar exactamente lo que queremos. Solemos conformarnos con lo que cumpla un mínimo de expectativas porque en ese momento lo que queremos vale más y no tenemos el dinero o si nos compramos exactamente lo que queremos solo vamos a poder comprarnos esa cosa y no cuatro cosas distintas aunque no sean las que realmente queremos, o porque no tenemos energía para seguir buscando. Otro motivo por el que no funciona es porque por lo general las necesidades que queremos cubrir son necesidades inventadas y que podemos cubrir perfectamente con lo que ya tenemos pero no nos paramos a reflexionar sobre ello porque tenemos la posibilidad de comprar algo nuevo y decidir buscar y comprar ese calzado nuevo es una reflexión más simple y a la que llegamos más rápido. 

Mi experiencia

Cuando empecé en el minimalismo creía que lo que me iba a costar mucho era el tema de la ropa y del calzado. Yo tenía un armario enorme que podría vestir a tres o cuatro personas. Para que os hagáis una idea, en estos tres últimos años apenas he comprado ropa, posiblemente no haya comprado más de veinte prendas (incluyendo ropa y calzado), posiblemente menos y muchas de ellas han sido para sustituir otras que ya estaban viejas o que se habían roto. He donado muy posiblemente el 75% de mi armario y por primera vez puedo decir que no necesito nada. De hecho, si ahora mismo tengo que retirar alguna prenda porque está vieja o se rompe, salvo que se trate de una prenda básica de la que solo tenga esa en concreto como pueden ser las sandalias ya que solo tengo unas o las botas de invierno altas que solo tengo unas (tengo otras bajas pero no me sirven cuando llueve) puedo retirarlo sin necesidad de comprar nada. De hecho, hace poco se me rompieron unos playeros y no han sido ni serán remplazados porque tengo todo el calzado que necesito. Tener poco ha hecho que no necesite nada. Al principio suena raro e increíble pero es que cuando tienes poco tienes calzado que te sirve para muchas ocasiones y no para una, tienes un armario que combina entre sí a la perfección, y tienes exactamente el modelo que quieres y que cumple con todo lo que quieres. 

Si nos centramos en el calzado he comprado dos pares (unas botas y unos playeros) y los doss fueron para sustituir algo que se me había roto. 

Mis reglas para crear un calzado minimalista

  1. Primero eliminé el calzado que estaba roto, ya no me servía o por algún motivo u otro era incómodo o me hacía daño.
  2. Posteriormente, elimine el calzado que hacía más de un año que no me ponía y que solo mantenía por un “por si acaso”.
  3. Y finalmente, lo que hice fue distribuirlo por categorías y ver qué tenía dentro de cada categoría: botas, playeros, sandalias, tacones y francesitas.
  4. Una vez distribuido en estas categorías fui una por una mirando si había calzado muy parecido o similar e iba eliminando lo repetido. Si por ejemplo tenía dos pares de botas marrones, descartaba uno. Si tenía dos francesitas negras, descartaba unas. Y así, con todo.
  5. También decidí eliminar todos los zapatos, botas y sandalias de tacón porque es un calzado con el que no me siento cómoda y que para mí es una tortura llevar puesto por lo que como ya no estaba en consonancia con mis exigencias, no tenía sentido que siguiera en mi armario.
  6. El resultado final fue que me quedé con unos diez pares que me eran cómodos, los usaba y me gustaban e hice una lista del calzado que necesitaba por cada temporada.

La lista a día de hoy se ha reducido a siete pares porque ha habido algún par que se me ha roto o he decidido donarlo porque no lo usaba y ha quedado de la siguiente forma:

  • Invierno-otoño: unos playeros cómodos para patear la ciudad, unas botas con tacón ancho, cómodas pero que me sirvan para los días muy lluviosos y unas botas bajas.
  • Verano-primavera: los mismos playeros mencionados arriba, unas sandalias.
  • Otro calzado: unas zapatillas, unas chanclas y unos playeros de deporte.
  1. Esa lista es la que tengo como referencia para cuando se me rompe algún par, saber si tengo que sustituirlo o era algo que me sobraba. A día de hoy ya tengo únicamente el calzado que necesito y no cambiaría mi colección actual por la anterior por nada del mundo. Siempre tengo mi calzado ordenado, lo tengo todo en el mismo armario de modo que no tengo que tener parte en el trastero e ir haciendo cambios de armario, está siempre a la vista, no tardo nada en decidir que calzado me pongo porque sé lo que tengo y lo que más me gusta, siempre voy cómoda y adoro lo que llevo puesto y además combinan con todo mi armario. He ganado mucho tiempo, mucha paz mental y mucha energía a lo largo de estos años en decidir que calzado me ponía cada día y qué calzado tenía que comprar por lo que esta decisión de quedarme con poco me ha servido para liberar una gran cantidad de espacio mental.
  2. La clave ha sido buscar la comodidad,ver que es lo que realmente necesito y me gusta y dar prioridad a calzado que pueda cumplir varias funciones y no usa sola como es el caso de las botas, que me sirven no solo para los días que haga frío sino también para los días de mucha lluvia.

 

El destino de los otros pares de calzado

El calzado roto se fue a un contenedor de Humana en el que reciclan la ropa y el calzado que todavía se podía usar se fue a contenedores de Cáritas para que sirvan a las personas que lo necesitan u otras lo puedan comprar de segunda mano. Es importante hacernos responsables de nuestras cosas y darles el mejor destino posible por lo que siempre que podamos darles una segunda vida, es importante que lo hagamos para que no acaben siendo un residuo más que nuestro planeta tiene que gestionar. 

 

Y vosotros ¿cuánto calzado tenéis y cuánto creéis que necesitáis de verdad?

3 pensamientos en “CALZADO MINIMALISTA: DE 40 A 7 PARES

  1. Hola, Sandra:

    La verdad es que precisamente con el calzado yo no tengo ese problema, ya que que mi espacio es limitado y suele costarme encontrar zapatos que me resulten cómodos. Por lo tanto, no tengo un gran número de pares. Sí que tengo aún algún par de esos de “por si acaso”. Uno de ellos apenas lo uso y estoy planteándome venderlo para que, otra persona lo pueda usar porque está nuevo. El otro está bastante usado pero son unas botas que me pongo siempre en Navidades y, por el moeento, prefiero quedármelo y seguirlo gastando. Una entrada muy interesante, como siempre.

    Un saludo imaginativo…

    Patt

    1. Hola Patt!
      Ojalá yo hubiese sido siempre así y no hubiese acumulado tanto! Pero bueno, de todo se aprende. Y la clave está en eso, en que sean cómodos, porque yo tenía mucho calzado que no era cómodo y ahora que solo tengo calzado cómodo es cuando tengo poquito pero maravilloso 😊
      Muchas gracias por leer y comentar!
      Un beso 😘

  2. Yo tengo una regla, tener un tipo de zapato en dos tipos de tonos… me explico: tengo unas botas arregladas negras y otras marrones, unas botas abrigadas comodas grises y otras marrones, unas deportivas de vestir blancas y marrones y otras burdeos y negras, unas sandalias negras y otras marrones, unas chanclas de baño negras y otras marrones, es decir para ropa de unos tonos me pegan unos y para ropa de otros tonos me pegan otros. Y finalmente tengo unas deportivas de correr. Puede parecer mucho pero me duran mucho porque son de calidad y no compro apenas. Creo que me seria dificil vivir con menos. Un saludo.

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