¿POR QUÉ NO COMO CARNE?

Desde pequeña siempre he sentido cierta repulsa hacía la mayor parte de la carne. Yo no veía un alimento, era incapaz de hacerlo en la mayoría de los casos, yo veía un trozo que correspondía al cadáver de un animal que habían asesinado para que yo me lo comiera. Comía carne, sí, “disfrazada” o como yo la llamaba: pechugas de pollo empanadas, lomo bastante frito, carne que fuese fina y que estuviese muy muy hecha para que no hubiese nada de sangre. En el momento en el que era un poco gorda o había sangre, era total y absolutamente incapaz de comerla.

Con el pescado, sin embargo, tenía una relación totalmente distinta. Me encantaba el pescado y no un típico específico, sino todos los tipos de pescado del mundo. De hecho, amaba con devoción los calamares, los chipirones y el salmón.

 

Todo esto cambió hace dos años cuando decidí reducir su consumo completamente al mínimo hasta el punto de llevar prácticamente una dieta 95% vegetariana. Al menos en casa, fuera era difícil esquivar un plato de carne o de pescado. Siempre supe que acabaría siendo vegetariana, lo que no sabía era cuándo ni cómo porque me parecía algo muy complicado y que iba a limitar mi vida en muchos sentidos. Y no tenía tiempo para cocinar, dinero para comprar la cara comida vegetariana, ni ganas de no poder salir a comer con mis amigos por no tener que comer. No quería molestar mucho a mi alrededor con el tema. Además se sumaba que soy una persona muy delgada y mucha gente me ha manifestado a lo largo de los años su preocupación por mi estado de salud, por si comía bien, por si tenía algún tipo de problema con la comida. No quería que a todas las explicaciones que siempre daba sobre que comía pero no engordaba tuviese que añadir también el hecho de justificar que era vegetariana pero no por un motivo de dieta, que la alimentación vegetariana no te hace estar delgada, que no está relacionada con un trastorno de alimentación ni con una persona enferma.

Eliminé la leche porque descubrí que me daba acné y descubrí que ningún alimento era indispensable en la dieta, ni siquiera algo que considerábamos tan básico como la leche porque había otras fuentes para obtener sus nutrientes, y en mi año de reducción de consumo de estos alimentos me di cuenta de que estaba mejor, más enérgica, que hacía mejores digestiones, que mi cuerpo disfrutaba de la nueva alimentación y cada vez repudiaba más la carne y el pescado. Decidí ver más documentales como el de “Cowspiracy”, decidí formarme por mi cuenta en nutrición y en septiembre del año pasado, cuando ya era incapaz de comer un solo trozo de carne, incluso aunque fuese pechuga de pollo, y cuando decidí mandar a la mierda lo que dijesen y pensasen los demás, di el paso. ¿Por qué me hice vegetariana? Por muchos motivos:

 

  1. Ecología.
  2. Coherencia.
  3. Ética.
  4. Salud

 

Es posiblemente la mejor decisión que he tomado en mis 25 años de vida porque me ha aportado demasiados beneficios a cambio de ningún perjuicio. ¿Qué a veces no encuentro opciones en algún sitio y tengo que descartarlo? Sí, pero no pasa nada porque tampoco iba a disfrutar la comida de ese sitio. ¿Qué a veces voy de cañas con mis amigos y ellos pueden disfrutar de las tapas y yo no? Más para ellos. ¿Qué a veces hay que aguantar algunas tonterías de gente que quiere tocar las narices? Sí, pero si quieres vivir la vida que tú quieres y no la vida que marca la normalidad, cualquier cambio que hagas te va a llevar a soportar idioteces. ¿Lo echo de menos? En absoluto.

A cambio de todo eso decido cada día a salvar la vida de muchos animales que serían asesinados si yo los consumiera. Cada día logro reducir de un modo enorme mi huella de contaminación en el planeta. Cada día disfruto de la energía que me da la comida que ingiero sin necesidad de cafeína ni bebidas energéticas. Cada día puedo disfrutar de un cuerpo que se siente sano y se siente bien. Cada día puedo mirar a los animales de mi alrededor sin remordimientos. Y cada día estoy más segura de que en el futuro, no sé cuando, pero será, seré vegana y ningún animal tendrá que sufrir por mí.

Cada día decides cuánto sufrimiento, contaminación y muerte quieres dejar en el mundo. No sé trata de tomar la decisión de ser vegetariano o vegano. Cada día que comes carne o pescado estás decidiendo ser omnívoro. Y cada día cuenta. Si decides estar una semana sin comer carne o pescado o si decides que los lunes van a ser lunes vegetarianos, estás dando un paso, estás marcando la diferencia y estás salvando vidas. Si decides reducir tu consumo y optar por opciones vegetarianas en aquellos productos que la tienes (pizza, sushi, hamburguesa, embutido, humus en vez de paté, o kebab por poner algún ejemplo) estás haciendo mucho con una mínima decisión que es desviar un poco el brazo para coger el producto libre de carne o pescado en el supermercado y lo mismo cuando en la carta de un restaurante pides la hamburguesa vegetariana y no la que lleva carne. Hay pasos y decisiones más sencillas que otras, cada uno tiene que elegir las suyas pero cada decisión, por pequeña que sea y aunque solo sea una comida un día, marca la diferencia.

2 pensamientos en “¿POR QUÉ NO COMO CARNE?

  1. Buenas! Aquí Jaír, de EfectiVida.
    Muchas gracias por tu artículo. Parece que el minimalismo y ser vegetariano está bastante ligado. De hecho, la mayoría de los nuevos pensadores tienen en común que no comen carne.
    En casa llevamos algún tiempo sin comer carne. No lo hacemos por una razón meramente ética, aunque también pesa. Lo cierto es que hemos estado investigando el tema, y la conclusión es que, desde el punto de vista de la salud, es mucho mejor no comer carne o, por lo menos, reducir su consumo al mínimo. He estado pensando en publicar algo en mi web, pero se sale un poco de mi temática.
    Lo que sí comemos en casa es huevos, queso, etc (de procedencia “respetable” en la medida de lo posible). En el tiempo que llevamos así, he experimentado algunas sensaciones nuevas (todas buenas). Por ejemplo, ahora saboreo mucho más las comidas y las digestiones son mejores.
    Muchas gracias por compartir tu experiencia. Genial, como de costumbre.
    Saludos desde Canarias!

    1. Hola Jaír!
      La verdad es que una dieta vegetariana y vegana tiene muchas ventajas, no solo éticas, morales o ecológicas sino también para la salud como comentas. Lo de las digestiones es totalmente cierto y lo de saborear más la comida lo mismo, así que me alegro mucho de que hayáis dado el paso y os esté yendo bien y encontréis beneficios.
      Un saludo!

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